Las bolsitas y la ordenanza de prohibición
Viento y polietileno son aliados inseparables en la rutina de Comodoro, de paisaje patagónico y en donde resulta casi normal a la mirada de sus habitantes observar el vuelo de las típicas bolsitas de supermercado. Ante la amenazante contaminación ambiental y visual, en julio de 2005 el municipio implementó una ordenanza que prohibió a las grandes cadenas y pequeños locales comerciales en general el uso de “materiales no biodegradables para el envase de mercaderías”. Una norma que, según coinciden comerciantes y funcionarios, fue puntapié inicial de un cambio de hábitos que ahorra en Comodoro un promedio 3 millones de bolsitas de plástico mensuales en el medio ambiente.
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“Los primeros meses de implementación de la ordenanza no fueron fáciles. El uso de bolsitas es una costumbre muy arraigada. Pero en esta ciudad el desafío era también evitar las bolsas volando en las calles, como habitualmente pasaba un día de viento”, relató Gabriel Rothstein, gerente zonal de la red de supermercados “La Anónima”, actualmente con siete sucursales repartidas en barrios de Comodoro.
La prohibición de utilización de bolsas de polietileno abrió el debate y la polémica en esta ciudad. “Hay que tener en cuenta de que hasta hace poco usábamos las bolsitas del supermercado para poner la basura de nuestras casas. Por otro lado, era difícil en los primeros meses recordad que había que llevar la bolsa de rafia para hacer las compras o prepararse para poner la mercadería en cajas. Me quejé mucho al principio, pero ahora me parece una medida acertada”, aseguró a La Nación María Elena Pereira, mientras pone los productos que acaba de comprar en un supermercado en una improvisada caja de cartón.
La ordenanza estableció la prohibición sobre “la utilización de bolsas de material no biodegradable para contener las mercaderías expendidas en los supermercados de cualquier clase, almacenes y en cualquier otro tipo de comercio de la ciudad de Comodoro Rivadavia”. Y agrega que “se podrá hacer uso de bolsas de polietileno únicamente como continente o envase de alimentos húmedos”.
Según se desprende de las cifras de los grandes supermercados, el ahorro de bolsas de polietileno al medio ambiente promedia los 3 millones de bolsitas mensuales. Sin embargo, “todavía quedan las que se usan para la fruta, la verdura y la carne, que siguen siendo de polietileno. Por eso todavía se ven bolsitas volando”, explicó Juan Carlos Expósito, un carnicero del barrio 13 de Diciembre.
La necesidad de “poner un freno al uso indiscriminado e irresponsable de materiales no biodegradables fue uno de los motores de la decisión. Había que explicarle a la gente que debíamos hacer un corte sobre algo que a todos nos resultaba natural. Tuvimos que preparar a nuestros propios inspectores, los que realizaban el control para que se cumpla la ordenanza, porque recibían muchas veces la crítica de la gente. El cambio es, ante todo, cultural”, recordó Silvina Ávila, quien se desempeñaba como secretaria de Medio Ambiente cuando se aprobó la ordenanza.
Según rememoró, los primeros comercios que adhirieron a la medida fueron “las franquicias y, de inmediato, las grandes cadenas de supermercados que eran las mayores generadoras de bolsitas”.

Para el actual subsecretario de Ambiente de la municipalidad de Comodoro Rivadavia, Oscar Ruiz, todavía queda un largo camino por recorrer. “La ordenanza se cumple a rajatabla en supermercados, pero cuesta más en locales chicos. Por eso un día de viento seguimos viendo, especialmente en barrios de la zona norte de la ciudad, bolsas de vuelan los días de viento”. Agregó: “un cambio de hábitos siempre resulta difícil. Acá la gente usa las bolsitas que le dan en los comercios para poner la basura. Se ha avanzado pero todavía falta una toma de conciencia mayor. En nuestro caso, seguimos estableciendo sanciones contra aquellos que no cumplen con la norma”.
Funcionarios y grandes supermercados son, sin embargo, optimistas. Desde la red de supermercados “La Proveeduría”, el empresario Alberto Escribano aseguró a La Nación que “en nuestro caso, la medida ahorra 500 mil bolsitas de polietileno en el medio ambiente de Comodoro. La gente no tiene opción. O trae su bolsa de rafia o carga la mercadería en cajas. Al principio los clientes se quejaban pero ahora ya no hay cuestionamientos”.
Sostuvo que “en nuestro caso aceptamos de inmediato la medida que nos pareció muy buena. Implementamos un ´bono verde´ que incentivaba a la gente a empezar a usar bolsas reciclables. Solo le pedimos un plazo al municipio para agotar el stock de bolsitas de polietileno que teníamos ya impresas. No fueron más de 6 meses, que era lo que establecía la ordenanza”.
El mismo camino recorre La Anónima, que relanzó en los últimos meses una campaña que incentiva a los clientes a adquirir “una bolsita reutilizable, que vendemos en nuestras sucursales al valor de costo. La propuesta quiere ser una alternativa a la caja de cartón, que utiliza una gran cantidad de clientes. Pero como todo cambio llevará su tiempo”.
   
 
 
 
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