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| Los plazos acordados por la OFEPHI y el Ministerio de Planificación para llegar al 18 de septiembre con una propuesta consensuada en torno a un acuerdo de precios para la referencia del barril de crudo en el mercado interno, más las manifestaciones vertidas esta semana por el titular del Sindicato Petrolero en torno a que la fecha del 24 de septiembre es el tope para el acuerdo de paz social que se firmó en abril de este año, plantean la duda en torno a si la agenda nacional hará lugar a la cuestión petrolera con la urgencia que demandan las provincias productoras. Si hay demoras, se debería pedir prórroga al acuerdo que mantiene a resguardo puestos laborales que hoy no tienen demanda efectiva en el mercado. |
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En efecto, si bien los 600 trabajadores con suspensión de tareas y que cobran un haber mínimo garantizado por la resolución 312 estarán cubiertos hasta los primeros días de noviembre, tal como se acordó en las actas que refrendaron aquel compromiso de abril, todo indica que los plazos están a punto de vencer sin que se llegue a los objetivos que por entonces se habían definido.
Por un lado, los factores internacionales han aliviado la presión que existía hace seis meses. El recupero de la cotización del crudo, más algunas señales como la toma de un crédito internacional por parte de la operadora Pan American Energy para mantener inversiones en la cuenca suponen un panorama algo más aliviado que el que se proyectaba a principios de año.
Sin embargo, en teoría también se buscarían los mecanismos para recrear condiciones de inversión en lo que dependiera de los factores de política nacional, entre los que se contaba la necesidad de hallar nuevos mecanismos de equilibrio, agotada la vía de los subsidios para sostener los precios de los productos energéticos.
Qué bolsillos cubrirán un nuevo precio de equilibrio
El reclamo de las provincias productoras para elevar el precio del barril de crudo en el mercado interno coincide con el de operadoras que se dedican sólo a la extracción de hidrocarburos, pero sin capacidad de refino en el país. En la última reunión entre la Organización de Estados Productores de Hidrocarburos, operadoras y Ministerio de Planificación Federal se expuso un informe en el que claramente fue consignado el monto transferido por las provincias a la Nación, al resignar aquellas sus ingresos por regalías petroleras y gasíferas, liquidadas a un valor muy inferior al que fluctuó en el mercado internacional entre los años 2003 y 2008.
Esos montos fueron calculados en el orden de los 30.000 millones de pesos, lo que ha motivado que la provincia de Neuquén impulse un proyecto para reclamar a la nación por regalías mal liquidadas, procurando recuperar aquellos fondos transferidos. En Chubut por el momento no se habla de una iniciativa similar, aunque no se podría descartar en el marco de las estrategias diseñadas para afrontar el reclamo para que Nación atienda lo que hoy se requiere desde la “pampa petrolera”.
En el marco de las últimas discusiones, los técnicos han puesto el énfasis en los montos de incrementos de los combustibles líquidos desde el año 2007 hasta el presente, aduciendo que mientras el promedio de incremento de las naftas y gasoil superó el 30 por ciento, la cotización del dólar (argumento por el cual hubo movidas en surtidores) trepó sólo 17 por ciento en el mismo período.
Sobre esa base, el fundamento de los técnicos provinciales se basó en que parte de la renta producida por un “crudo barato” pero con precios al consumidor en alza ha sido absorbida por las operadoras con capacidad de refinación en el país.
De este modo, la supuesta finalidad de evitar subas de precios por la cual se puso techo al barril de crudo perdería parte de su lógica, si bien es cierto que una alineación de precios internacionales de los combustibles podría implicar todavía una mayor escalada en las tarifas.
En ese marco, la posición del gobierno nacional requiere mediar entre los intereses de grandes corporaciones, poblados centros urbanos y provincias petroleras con poco peso específico a la hora de sumar masa crítica: las patagónicas no llegan a consumir el 10 por ciento del combustible del país, si bien aportan más del 85 por ciento del crudo utilizado para elaborar aquel producto.
Las próximas semanas mostrarán hasta qué punto es posible retocar las variables de una ecuación energética agobiada por precios distorsionados y subsidios cuyos fondos parecen agotados: ni el Estado nacional ni las provincias parecen en condiciones de seguir sosteniendo lo que se asemeja a un castillo de naipes a punto de caer.
En ese marco, una visión para el mediano y largo plazo debería evitar que las soluciones o consensos que finalmente se logren (si es que se logran) permitan sentar bases de crecimiento y previsibilidad. El riesgo de que ocurra lo contrario es el estado financiero de algunas de las provincias que hoy encabezan el reclamo y que podrían conformarse con anticipos de liquidación de regalías o acuerdos de corto plazo, en busca del necesario oxígeno que permita evitar desbordes políticos de reconocida data en tiempos y coordenadas no tan lejanos.
El Estado nacional tendría la llave para evitar un alto impacto en los precios de los combustibles. Para ello, debería ir a fondo en la evaluación de variables tales como la estructura impositiva que rige en el sector, como también en el análisis real de la incidencia del precio del crudo sobre el costo de los combustibles. Si estos ya han obtenido mejoras en sus precios y, por tanto, ampliado márgenes de rentabilidad del sector de refino, hoy los consumidores no deberían ocupar el primer lugar en la lista de candidatos para absorber el impacto.
No se trata de un tema menor: el acuerdo por el precio de gas en boca de pozo logrado por Neuquén hoy ha perdido parte de su financiamiento, porque el gobierno debió retroceder en los incrementos tarifarios que habían impactado con fuerza en los usuarios residenciales y que estaban destinados a solventar mayores inversiones. Si se logra elevar el precio del crudo con la misma finalidad, debería estar claro quién y cómo se solventará la nueva estructura. |
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