Soluciones privadas para la “pandemia de la inseguridad”
Sólo en 2008, en Comodoro Rivadavia la policía de la Provincia habilitó cuatro nuevas agencias de seguridad. Este año ya se sumó otra y hay 2 esperando autorización y otras 6 “truchas” dando vueltas. En total, las legales, son 25. El negocio de las agencias crece al tiempo que se difunde la inseguridad, como también crece el volumen de trabajo de los cerrajeros y las empresas que comercializan alarmas y sistemas de vigilancia y control. Con médicos físicos o electrónicos más o menos sofisticados, cada vez más gente elige protegerse por su propia cuenta, mientras el estado busca soluciones de coyuntura a un problema sistémico.
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Cop Bs As, Segursur, Proyecto Patagonia y Sotavento son las empresas que desde el año pasado participan de lo que parece ser un fructífero negocio en esta ciudad también convulsionada por el miedo al delito: la prevención por medios privados.
Y este año ya se sumó una más, como un desprendimiento de la empresa ESPE. Se llama Meffa, y atiende la parte del negocio que tiene que ver con la actividad petrolera.
Las firmas asentadas en Comodoro Rivadavia que se dedican al transporte de caudales o que proveen vigiladores a comercios, empresas y ahora también a algunas familias atemorizadas de buen pasar son en total 25. Signo de los tiempos, en Rada Tilly ya son cerca de 40 las viviendas custodiadas por vigiladores privados, según informó el delegado regional de la Unión del Personal de Seguridad Privada de la República Argentina (UPSRA), Walter Montaña.
Y según informó la Oficina de Agencias de Seguridad y Armas de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, hay otras dos empresas que esperan la aprobación de la jefatura policial para salir con sus agentes disuasivos a la calle.

Vigiladores

Hasta el momento, la delegación regional de UPSRA posee en esta ciudad unos 1500 afiliados. Número que evidencia que en el plazo de los últimos 8 años se habría duplicado el número de agentes. Exceptuando aquellos que realizan sus tareas en relación al petróleo, cuyos salarios llegan a rondar los 6 mil pesos y sus regímenes laborales se ajustan a las necesidades de la industria, la gran mayoría de los vigiladores privados perciben hoy, después del aumento del 29,6% acordado en junio en paritarias, unos 2484 pesos como sueldo mensual bruto, sin contar asignaciones familiares, por 200 horas de trabajo al mes o 48 semanales.
Del total de empresas habilitadas, muchas de ellas creadas o dirigidas por ex jerarcas policiales o de otras fuerzas de seguridad, sólo Brink’s y Prosegur-Juncadella poseen autorización para que sus empleados porten armas, pero recién luego de una estricta capacitación y controles diversos sobre cada eventual portador, que accederá al derecho de cobrar un plus “fuera de convenio” una vez que empiece a ir “calzado” al trabajo.
A la gran masa de vigiladores desarmados les toca la tarea de disuadir a los ladrones con su propia persona como única herramienta y alertar a la policía en el caso de comprobar la ocurrencia de algún delito en los lugares que son su “objetivo”. Ellos no pueden ni siquiera tocar a un ladrón, aunque lo pesquen “in fraganti”. La policía deberá ocuparse del asunto.

Según el delegado Walter Montaña, en Comodoro la organización sindical detectó ya la existencia de al menos otras 6 “empresas truchas” de vigilancia, una de ellas ofreciendo servicios a una poderosa empresa de servicios petroleros, que parece haber encontrado con eso otra forma de achicar sus costos fijos.
La Cámara Empresaria de Seguridad e Investigaciones sugiere que, cómo mínimo, las firmas del ramo cobren a sus clientes 27,5 pesos más IVA por hora de vigilancia. Esto es poco más de 33 pesos. Así, por el servicio de un vigilador, 8 horas al día, 6 días a la semana, cualquier comercio, empresa o familia temerosa debería abonar alrededor de 6600 pesos al mes a la empresa de seguridad.
La creciente incorporación de firmas en este negocio lo demuestra, pero la dimensión del negocio de la seguridad privada se advierte al considerar que en Comodoro Rivadavia, algunas de las agencias más importantes emplean hoy hasta 150 vigiladores.

Servidores

Para un particular, pagarle a un policía de la Provincia para que vigile su local comercial, su empresa o su casa, tiene un precio parecido. La deflación de sus salarios hace que los agentes públicos se presten gustosos a realizar ese tipo de “adicionales” y el servicio es muy reclamado en Comodoro Rivadavia frente a la “pandemia de la inseguridad”. Así llamó el sindicalista Walter Montaña a este estado de las cosas. Y su definición parece acertada mientras la enfermedad –la gripe porcina o la inseguridad— cobra cada vez más víctimas, el estado corre detrás del problema y por efecto de los medios se propaga el miedo. Pero volviendo al tema: policías con disponibilidad no abundan en la ciudad.
Un policía cobra unos 127 pesos cada cuatro horas de vigilancia al servicio de un privado. 254 pesos cada 8 horas. Por 28 días serían 7112 pesos.

Camaras

Por el servicio de los policías que custodian el negocio, una suma similar desembolsa mensualmente Telecomunicaciones Móviles SRL, agente oficial de Claro, cuyos dos locales, el de Estados Unidos y Kennedy, y el de San Martín 131, sufrieron 14 asaltos en el transcurso de los últimos 4 años, algunos de ellos con violencia física incluída, y el último, a la hora de la siesta, con un balazo desviado por fortuna.
Buscando soluciones propias para el problema colectivo de la inseguridad que impacta contra su negocio, Nicolás Bahl y Paula Martínez decidieron incorporar al “empleado” que resulta ser el más costoso de todo su plantel, el policía adicional, pero también dieron con un servicio de televigilancia por medio de equipos y soft de tecnología italiana.
Y el sistema los satisfizo al punto que asumieron la representación de la empresa y empezaron a comercializar los productos en Comodoro Rivadavia. Su caso es paradigmático de un fenómeno que se da hoy en la ciudad. Todo el que puede vende “sistemas” de seguridad: alarmas, televigilancia, alambres de púa, perros rottweiler....
En la Dirección General de Habilitaciones del municipio registran, por ejemplo, el caso de un empresario imprentero que extendió su permiso para comercializar también alarmas, y también una cerrajería, y una casa de repuestos para autos, entre otras.
Aunque las casas nacidas exclusivamente para comercializar alarmas y sistemas de seguridad y control tienen cada vez más competencia, y aunque el veranito económico se enfría en la capital del petróleo, según coincidieron desde AlarSur y TXT Alarmas, frente a la inseguridad crece el número de consultas, y también el volumen de ventas aunque no al mismo ritmo.

Telecomunicaciones Móviles encontró su lugar en este “oportuno” negocio comercializando dos kits básicos que permiten al usuario observar su objeto de vigilancia –su comercio, su casa, su empresa o quien sea— en cualquier computadora con conexión a internet o en la pantalla de su celular 3G, abonando 90 centavos el minuto los usuarios de Claro y Personal, y 20 centavos los usuarios de Movistar. El kit más sofisticado, para espacios amplios, de tecnología CCTV, incluye la plaqueta que es el cerebro del sistema, y cuatro cámaras. Tiene un costo de 5 mil pesos, más la instalación, que ronda los 600 pesos. El kit más básico que ofrece, para espacios más reducidos, incluye dos cámaras infrarrojas y el software que permite operar el sistema desde cualquier PC. Tiene un costo de 1299 más IVA y su instalación no reclama más que un poco de ingenio del usuario.
Una vez puesto en marcha, los únicos costos que implica al usuario este sistema son la factura mensual de internet y los minutos de telefonía celular insumidos para controlar sus cosas de la forma más moderna posible.
Paula Martínez dijo que la empresa vende equipos entre algunas de las tantas empresas que hoy comercializan alarmas y sistemas de vigilancia y control en esta ciudad: Centinela, Austral Alarmas y ADT entre ellas; y se esperanza con la posibilidad de que Telecomunicaciones sea convocada para cotizar la instalación de cámaras en la vía pública que prometen a sus ciudadanos los gobiernos de Rada Tilly y Comodoro en medio de esta crisis de seguridad que siempre vuelve, por las buenas épocas, o por las malas.

Alarmas

Es “figurita repetida”, dice Daniel Bru, socio de TXT Alarmas, empresa que en total suma 20 años de experiencia en el rubro. A su entender, la inseguridad siempre está, lo que cambia es la percepción que el público tiene sobre ella, en relación a la magnitud y la prosecución de los hechos que llegan al conocimiento público. Pero Bru afirma que su negocio creció entre un 30 y un 40% desde el 2005 a esta parte, aunque mucho más creció el número de consultas. “Las alarmas ya no son un lujo. Ahora la gente que vive en un plan de viviendas también se quiere proteger, de los ladrones o de los ocupas. Y la gente pide más cosas: protección perimetral para que no se le metan en el terreno, elementos de disuasión y sistemas contra sabotaje porque saben que también hay robos en casas que tienen alarma”, dijo.
Bru precisó que el sistema de alarma básico para viviendas que comercializa su empresa parte de 2000 pesos. Incluye teclado, sensor y sirena. Pero él recomienda a sus clientes sistemas “customizados”, que se adapten a sus necesidades, que pueden incluir entre tantos otros “chiches”, el monitoreo de eventos para dar aviso al usuario y a la policía –lo que demanda un costo mensual de 80 pesos—, detección de cortes de línea telefónica con “back up” a celular, detección de rotura de vidrios, protección perimetral mediante sensores infrarrojos o de vibración, barreras infrarrojas o microondas, y sistemas de televigilancia mediante internet o circuitos cerrados de televisión, entre otros.

Servicios similares ofrece AlarSur, que se presenta como la empresa líder en la región, la de más experiencia en la actividad y publicita además que es la única que posee su propio sistema de monitoreo funcionando en Comodoro Rivadavia. Las demás que ofrecen el servicio utilizan centros ubicados en otros lugares del país, según informó Pablo Castagnet, responsable de personal de la firma.
AlarSur ofrece una alarma básica, con panel de control, mas batería por autonomía de 16 a 24 horas, teclado y 4 sensores, desde 2500 pesos. Su servicio de monitoreo insume al usuario un costo mensual promedio de 90 pesos. “Las ventas vienen en aumento, pero es evidente como crecen las consultas cuando hay robos en lugares puntuales. Ahí ya sabemos que los vecinos van a venir a preguntar”, comentó Castagnet.

Metodos

Frente a los costos que significan los distintos sistemas de seguridad, el miedo empuja a muchos comerciantes a formas extremas de protección: a trabajar detrás de rejas, por ejemplo, y hasta otras más políticamente incorrectas, como la de mantener las puertas de sus locales cerradas –electrónicamente o con llave, a la vieja usanza—, durante todo el día, para poder elegir a sus clientes según la cara, a través de un vidrio.
Es una realidad que impresiona, tanto como los rollos de alambre razo que ya algunas familias despliegan, con sus cuchillas apuntando al cielo, para coronar los paredones de sus refugios. En los diarios aparecen cada tanto avisos de gente que encontró otra veta entre los negocios de la inseguridad, y los vende y los instala. Antes eran los pintorescos culos de botella partidas. Ahora, para la protección de sus seres y sus bienes queridos, alguna gente empieza a copiar las formas de seguridad que antes sólo tenían las “mejores” cárceles.
   
 
 
 
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