|
| |
 |
|
 |
| |
|
| |
 |
| |
| ¿Tiene futuro el Provech en la provincia? |
|
| A su tiempo fue un exitoso experimento político que superó tiempos comprimidos y vacío ideológico. Hoy el PROVECh es un puñado de voluntades que se diluye, rodeado de diferencias indisimulables y con tantas ambiciones como dirigentes. |
 |
|
 |
Proyección Vecinal del Chubut le hace honor a su nombre sólo a medias. Y es que aunque sigue firme su búsqueda por expandirse (proyectarse) más allá de las 5 ciudades grandes, sus miembros se contagian cada vez más de las gastadas mañas ajenas y diluyen el sentido “vecinalista” que quiso tener su composición, firmada allá por 2007 en Puerto Pirámides. En esencia, el PROVECh nació como una alternativa alentada por el peronismo, una suerte de hermano menor mezcla de ONG, vecinalismo y dirigencia mediana que llenaría el vacío opositor que dejaba una arrasada Unión Cívica Radical. Sumó algún que otro nombre de peso suficiente y relativa buena imagen pero hasta ahí nomás, como para ponerle techo, como los intendentes de Cholila, Pirámides y Gaiman, Héctor Miguel Castro, Alejandro Albaini y Raúl Mac Burney; diseñó logotipo propio y montó un discurso de acercamiento a la comunidad de base, los “vecinos”. El PROVECh eran los vecinalistas que al fin sentían el calor del poder. Eso atrajo incluso a radicales de prestigio medido y desencantados con su origen, como Néstor “Quique” García.
Eso sí: siempre fue indisimulable que en su génesis partidaria estaba el dasnevismo, decidido a sumar votos de donde fuera, radicales desilusionados o doñas rosas que de verdad creyeron en la fuerza del vecinalismo incontaminado. No es que los provechistas quisieran disimularlo: del peronismo tomó el aparato propagandístico y una alianza bien explícita. Una colectora hecha y derecha que llamaron “objetivos en común”. Como sea, le fue bastante bien. Tanto que con 40 mil votos logró convertirse en el segundo bloque en Legislatura con 5 diputados propios; también ganó 10 intendencias y 60 bancas de concejal. No era poco para una formación y una campaña comprimida que no duró un año sino 3 meses. Uno podrá criticar su oficialismo puro y duro, o el aporte de verdaderas figuras folclóricas como el comodorense Ricardo Astete, pero en tanto experiencia política, el PROVECh fue un experimento exitoso. Hicieron cumbre cuando anunciaron que buscarían afiliados para lograr el reconocimiento de la Justicia Federal. ¿Qué más querían para tan poco tiempo?
Hoy queda bastante poco de todas esas escenas. Alguno se confundió y creyó de verdad que intereses tan diversos podían fundirse sin quemar ni desbordar. Lo que mata es la mezcla y el partido vecinalista se relajó. Ricardo Sastre, de ignoto peso hasta 2007 pero hábil para ver lo diluido que venía el tema, se cansó de anunciar que era peronista, que nunca dejó de serlo y que así buscaría la Intendencia de Puerto Madryn. El otro Ricardo, Astete, inició un castigo mediático duro y parejo, lo que la psicología social llama “chivo expiatorio”, enunciando lo que anda mal en la presunta armonía y advirtiendo que muchos en el PROVECh sólo buscaban cargos. Intendentes como Eugenio Rodríguez, de Camarones, lisa y llanamente renunciaron; o Santiago Cárdenas, el ex de El Hoyo, se enamoró de su silencio incomparable en la Legislatura. Todos ellos persiguen cosas distintas y no son los únicos. Sólo cuatro ejemplos matizados con discusiones por el diezmo (en rigor, por el financiamiento), la parentela metida en la estructura partidaria y las acusaciones por inconsultas decisiones de cúpula. Si suena a justicialismo y radicalismo no es casualidad.
Sólo a un par les fue verdaderamente bien. Uno fue Mac Burney, que logró conchabos y hoy respira tranquilo en el Instituto Autárquico de Colonización Rural tras su paso por la Unidad Ejecutora Provincial. Nadie molesta su campaña de baja intensidad para volver a Gaiman en 2011. El otro, claro, es el ex policía Castro, que escaló hasta su montaña preferida: el Ministerio de Gobierno y Justicia.
Hay dispersión y desgano de sobra en el PROVECh. Síntomas sobran. En sus últimas reuniones ya casi decidieron que no rastrillarán Chubut para llenar fichas de afiliación. Es que ven lejos la chance de presentar candidatos nacionales propios. Encima, la nueva ley de partidos políticos de la presidente Cristina los dejó complicados, una excusa más para no tener salir a caminar. En el parlamento provincial ya no responden como bloque y ya es regla que Astete los deje patinando. No es una anécdota numérica: la suma de disidencia provechista y peronistas (como la de Javier Touriñán) no es suma cero y pone en serio riesgo de interpelación a los ministros provinciales.
Seguramente hubo promesas allá por 2007. Pero lo cierto es que a excepción de algunos privilegiados, la gestión Das Neves tampoco los atendió tanto ni tan bien como hubiesen esperado. Más de un referente escuchado por los medios, como el experimentado “Quique” García, adelantó muy convencido que la alianza con el PJ vencía en diciembre de 2011 y que luego el PROVECh haría rancho propio porque tiene cómo bancársela. Es que para algo deben servir tantos diputados, intendentes y concejales.
El presidente de la mesa de acción política que conduce el partido, Iván Fernández, prefirió en cambio definir a los provechistas como “dasnevistas” (¡qué tanto!) , y advirtió que los dichos de García son posiciones personales sobre decisiones que deberán ser conjuntas en algún futuro mediato, tras el Mundial de Sudáfrica. De paso cañazo, el intendente de Lago Puelo admitió que quiere ser diputado provincial. Por sus frutos los conoceréis. Por si fuese poco, Fernández avisó que el ojo derecho del PROVECh mira torcido pero con atención cómo se resolverá la interna peronista, acá al lado. O sea que a menos de un año del 20 de marzo de 2011, con plazos estrechos para internas y campañas, buena parte del vecinalismo ni siquiera tiene claro si de nuevo tendrá en su boleta a un pejotista o a un colega partidario.
Un defecto central para la ambición política es ser un dirigente sin gente. De eso también adolece el PROVECh. En el Valle tuvo un local prolijo y céntrico con secretarias de ojos claros y todo, que cerró al ritmo de la desarticulación partidaria, como esas canchas de paddle que trocaron en galpones mugrientos cuando la fama del deporte se consumió. Lo mismo pasó en otras ciudades. Es muy difícil imaginar que algún provechista pueda organizar un acto con cierta concurrencia medianamente genuina. Paradójicamente, los vecinalistas del corazón político de Chubut no invocan al PROVECh como una idea que los contenga a ellos y a sus ideas. La noción de hombres comunes que usan su tiempo libre para mejorar la vida diaria de sus más cercanos ya no se sostiene en este partido, que es cada vez más malamente político. Ni siquiera sus “primos hermanos” peronistas aportarían masa popular para Fernández & Cía. El militante tiene bastante con los tironeos de su propia dirigencia y a decir verdad siempre desconfiaron de la adopción de su hermano.
Eso mismo, el sustrato, la plataforma ideológica y ya no electoral es la falla del experimento. Radicales, pachistas, justicialistas, socialistas y vecinalistas en serio se sumaron creyendo quizás de corazón que podían comulgar hacer sus intereses. Hay diferencia entre buscar el refugio de un cargo y trascender a los contemporáneos. Aunque lo logre de rebote, el PROVECh no nació para ser un proyecto sustentable por décadas sino una columna de apoyo para la gestión. Su dirigencia lo sabe y lo dice en privado, aunque varios no acuerden con la definición. No está tan mal: cada cuál sabe qué estrategia política prefiere y aplica. Pero el mapa nunca es el territorio, dice el psiquiatra Jorge Bucay. Tampoco esperaban tantos votos y eso desequilibró a los equilibrados. Paso a paso, muchos estudian cómo volver a ser lo que fueron. Y los pocos que aún juran morir por el PROVECh son claramente aquellos que aún disponen de cierta expectativa política y no reniegan ni de la escalera ni de sus peldaños. ¿Qué dirán cuando el arte de lo posible los regrese al llano? ¿Cuánto más sobrevivirán mirados de costado por el peronismo? ¿Cuánto más si el radicalismo volviese al poder? |
|
| |
|
 |
 |
|
|
|
|
 |
|