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| La "danza" de los precandidatos a gobernador en Chubut |
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| Algunos hacen equilibrio al borde de la obsecuencia para no perder la chance; otros construyen perfil propio y juegan fichas a las grietas del oficialismo. Con sus más y sus menos, 3 intendentes y un ministro hacen fila para el despacho central de Fontana 50. |
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Parece que el mejor es el peor. Así se ve a la distancia la figura de Carlos Eliceche. El “Ganso” lo tiene casi todo: una ciudad difícil con dolores de crecimiento que sin embargo capitanea sin mayores desastres urbanos; un perfil independiente que cultiva con ahínco de orfebre desde sus tiempos de diputado provincial y una de las cosechas de votos más altas, que le dieron una cómoda reelección en 2007. De estilo sobrio, sabe ponerse firme cuando la ocasión lo demanda, sin exagerar ni humillar al vencido. Es de esa gente que cae bien, mide en las encuestas y sabe que, como Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn está en posición de exigir la postulación para sí.
El gobernador Das Neves elegiría a la ciudad del Golfo, que aunque más no sea por cercanía es bastante más controlable que comprarse un problema en el sur petrolero, ése que nunca le fue especialmente fiel. Además este intendente supo construir un PJ de peso y criterio amplio, con notables como Miguel “Manara” González, cuando hace no tanto era un aparato livianito y de mirarse el ombligo, más parecido al peronismo chiquito de Rawson.
Una anécdota, mitad verdad mitad mentira, cuenta que cuando Los Pumas jugaron contra Gales, faltaba definir si aquel buscadísimo partido de rugby se jugaría en Trelew o en Madryn. Y que mientras su colega valletano, César Gustavo Mac Karthy, dudaba de los costos de tamaña empresa, Eliceche ya había ordenado comprar los materiales para refaccionar el estadio local y acomodarlo a las exigencias de los organizadores. La jugada le salió bien: la ciudad y su belleza fueron televisadas a todo el mundo. Se suele comparar a ambos mandatarios a partir de esta velocidad de decisión.
El grano del jefe comunal es su pertenencia al Nuevo Espacio peronista. Todo iba razonablemente bien para sus planes hasta que esa firmeza que demuestra cuando debe lo pusieron del otro lado. Como para el resto de ese eje disidente, todo se inició cuando los “viejos” leyeron que había demasiado “joven” en el gobierno. El hombre sabe defender a los suyos. Al contrario que Néstor Di Pierro o Norberto Yauhar, sigue yendo a los pasillos del palacio pero las sonrisas son escasas y esquivas. Si hasta adquirió la maña de esquivar a la prensa para no tener que morderse los labios. Eso sí: todavía reconoce que Das Neves no le niega obras.
Ahora quedan dos caminos: una interna que lo enfrente al aparato dasnevista –cuyo grado de desgaste es impredecible para entonces si esa fecha llega- o, lo más improbable, un acercamiento de facciones que remiende la fractura y lo convierta en el candidato del consenso. Es que ya suma varias fotos en Olivos y con ese amigo, si algo dejó de garantizar Eliceche es la deseada “continuidad del proyecto”. Tampoco le hace un favor que la pesca siga cuesta abajo. Cualquier hojeada y ojeada al Boletín Oficial muestran que el Gobierno le da una mano grande para sostener sueldos y la cosa no se desmadre. En estos meses será vital que la actividad no tire mucho humo de piquetes y que el oficialismo no acuda al trazo grueso de presionarlo por ese lado.
A 60 kilómetros espera César Gustavo Mac Karthy. Por lo pronto ya se lo suele ver cualquier día de semana en gira oficial junto a Das Neves en puntos tan distantes como Esquel o José de San Martín. Dicen que así, muy de a poquito, quieren que su figura se conozca entre los gauchos del interior. Pese a su fama de hombre dubitativo, es justo decir que su trabajo en Trelew no fue malo, tanto como que su disciplina fue bien premiada con fondos en la ciudad preferida del gobernador. Este intendente resolvió un par de servicios públicos y puso más lindas las calles con obras de infraestructura. También inundó de pavimento. No está mal para ser la misma ciudad que gobernó el escribano Horacio Gómez, ese triunfador inesperado que renunció cuando la política lo desbordó y que dejó un desmadre que Aldo Marconetto (que alguna vez, sí, fue visible en Chubut) debió poner en caja.
Nadie recuerda si alguna vez Mac Karthy osó contradecir o no opinar como Das Neves del tema que sea. Esta maleabilidad pintada como línea de conducta lo hacen ampliamente elegible para suceder al jefe. Comparten otros rasgos menos potables, como cierta histeria por controlar a la prensa. Tampoco es alguien que guste de titulares impactantes y las definiciones tajantes lo ponen incómodo por inevitables que sean. Tal vez por eso lugares comunes como “lo estamos analizando” son muy habituales en su discurso. Además, la inseguridad es un karma en Trelew y le baja varios puntos a un jefe comunal que optó por adherir al discurso oficial: en el Valle la culpa es de los jueces que liberan menores rápidamente. Como ex ministro de Gobierno, Trabajo y Justicia, el jefe comunal sabe bien que la cosa es algo más compleja. Tampoco le ayuda mucho el perfil de una ciudad catalogada “de servicios”, un eufemismo para decir que no tiene tanto para ofrecer a visitantes e inversores.
Igual, un dato sobra para demostrar el arte de lo posible: en sus épocas de gloria, Néstor Kirchner concurrió a la asunción de sólo un intendente en el país. Y sí, era este hijo del legendario “Kuky” Mac Karthy. Aún nadie le preguntó al jefe comunal cuánta incomodidad siente ahora. Hasta donde se sabe, en su despacho todavía cuelga una generosa foto que lo muestra abrazado y efusivo con K en la pista del aeropuerto local.
Los problemas de Martín Buzzi tienen el tamaño de Comodoro Rivadavia. Primero: su trabajo oficial en Rawson es muy difícil de reconvertir en materia electoral. Aquel paso por el Ministerio de la Producción, por relativamente bueno que haya sido, significa poco para el votante de a pie. Las cosechas, las exportaciones, los animales en pie, el valor agregado…¿cómo se traducen en antecedentes políticos? Un trabajo extra si piensa en 2011 sería lograr que su cara se conozca en serio en el Valle.
Por si fuera poco, le tocó una ciudad petrolera en el mismo momento en que el barril decaía. Debe lidiar cada mañana con un ojo puesto en las cotizaciones y gestionando a más no poder para que las operadoras no levanten equipos o, si lo hacen, el costo laboral se disfrace con reacomodamientos de personal. El otro ojo lo tiene puesto en los gremios petroleros, cuyo corazón late siempre dividido. En el medio, a la altura de la nariz, le quedan los reclamos por seguridad y el altísimo costo de vida. Visto así, quedó lejos esa mañana en la que Das Neves anunció el descubrimiento del megayacimiento de Pan American Energy que parecía garantizar con candado el futuro de Chubut en general, y de Comodoro en particular. Todo, mientras Buzzi se esfuerza buenamente en implantar un modelo de gestión basada en el “conocimiento”.
No es lo que se dice un preferido en Casa de Gobierno. Pero lo bueno es que si en este par de años logra un cimiento razonable de adhesión en esa complejísima urbanidad, puede que su piso de votos obligue a Das Neves a barajar su carta seriamente. Para Mario siempre será menos trabajo conseguir votos en Trelew que en Comodoro. Por lo demás, el perfil de hombre público de Buzzi es muy parecido a la sobriedad de Mac Karthy.
El ministro de Gobierno y Justicia, Máximo Pérez Catán, es el “candidato del corazón”. Del póker disponible, es el único dasnevista químicamente puro, bien del riñón de “Chubut y su gente”. Comenzó esta gestión como subsecretario de Relaciones Institucionales, un sillón ideal para hacer política dura (no es casual que hoy se siente Pablo Das Neves). A medida que con el aprendizaje saltaron los fusibles, el ex hombre del PAMI llegó donde está. La prensa sabe que el 90 por ciento de las veces, sus definiciones son las del gobernador. Y ni la recurrente crisis de seguridad se lo llevó puesto aunque lo renunciaron infinidad de veces. Su versatilidad para la gambeta verbal lo hacen ser buscado y es muy, pero muy difícil que realmente se pelee con alguien. Prefiere la diplomacia de palacio y hasta se excede: sus notas duran un promedio de 6 minutos; sus off the record, plenos de honestidad brutal, el triple. Es raro: viéndolo caminar es muy difícil imaginarlo operando contra alguien, y sin embargo que sabe que pocas internas lo excluyen y que así se sacó varios enemigos de encima. Sus ventajas al interior del Gobierno son muchas y ganas explícitas no le faltan.
En rigor, si fuese por Das Neves, sería candidato dentro de un par de horas. Pero es rigurosamente cierto que Pérez Catán jamás ocupó un cargo electivo. Parece demasiado premio que el primero sea Fontana 50. Es claro que sus buenos modales no espantarán votantes, tanto como que no tiene mucha gestión que mostrar. Si su credencial son los resultados en seguridad, tendrá dura batalla y un flanco fácil. Para mucha gente parece el buen tipo, el más fiel al proyecto, que quizás tenga el golpe de suerte.
Claro que para ese despacho en Rawson queda un tintero que incluye al enigma de Marcelo Guinle, los problemas urgentes de Adrián López, el peso específico de Pablo Das Neves o alguna otra carta escondida en una manga oficial que ya demostró ser amplísima si de sorpresas se trata. Dos años son una eternidad y el que estaba debajo puede crecer de golpe. Como ese mismo hombre de barba que hace 6 años hirió de muerte al radicalismo y sólo con eso se ganó el derecho de elegir lo que viene. |
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