PJ: Unión o internas
A menos que alguien invente algo para festejar, el 1º de Mayo se convirtió en la última gran fecha para que las partes sueltas del peronismo puedan parir definiciones electorales que definan qué hacer. Por plazos y apuros personales, cuando llegue el 17 de octubre las cartas estarán echadas: unión o internas.
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Con un precandidato menos. Así llega al 1º de Mayo el peronismo chubutense y las partes que lo componen. Hay cierta expectativa injustificada por mensurar qué sucederá ese día. Por lo pronto, el dasnevismo y el Nuevo Espacio ya se definieron y disminuyeron ansiedades para sus adentros: el oficialismo lo configura como un acto de tradición y transpiración, de micros militantes y lealtad al líder en el que los intendentes compiten por llenar asientos; para el NE se trata más bien de una fecha programática, donde decidirán algo más de su cronograma electoral y tirarán definiciones ideológicas al escenario.
Ya no se trata de mensurar cuánta gente arrastrará cada sector. No hay dudas de que el aparato paraestatal del dasnevismo superará cualquier ensayo que se parezca al Día del Trabajador. En Rawson ya son célebres las mesitas en las entradas de actos similares, en lugares como el Cine Teatro “José Hernández”, dedicadas a puntear cómo se llaman y a qué organismo pertenecen los asistentes. Un panóptico que es de las peores costumbres de esta gestión y mancha malamente sus formidables logros sociales. Esta vez, como otras tantas, el gimnasio madrynense estará repleto. Será el último gran acto antes de las posibles internas. La incógnita es si el orador –no otro que el gobernador y presidente del Partido Justicialista, Mario Das Neves- decide ir por todo o hará un último llamamiento a la unión de los compañeros.
En Esquel, antecedente de la reunión en Camarones, el Nuevo Espacio fue durísimo y hundió el discurso en la llaga que más le duele a Das Neves: advirtió que hace un par de años el proyecto gubernamental estaba mutando en un “proyecto familiar”. Poco, ni siquiera las acusaciones de algún rastro de corrupción, le molesta más al mandatario la insinuación de que quiera perpetuar su apellido en el poder. El concepto, incluido en el documento final, no se escribió de casualidad. Empezando por Norberto Yauhar, la cúpula de este movimiento no está hecha de dirigencia de segunda línea enojada porque no ligó cargos: se trata de funcionarios jerárquicos que conocen de primera mano cómo trabajó la cocina del poder de 2003 a esta parte. Saben pegar dónde más duele. No pueden competir en convocatoria con Das Neves pero se paran firme cuando eligen la misma fecha.
En rigor, al menos este año, el discurso del gobernador bajó de voltaje cuando habló del NE. Le dedicó alguna que otra ironía; no se enojó con los cronistas cuando le preguntaron por ese adversario y apenas negó enfáticamente eso del “proyecto familiar”. Las hipótesis son miles: aceptó de verdad que en el peronismo, el ciclo vital del poder incluye estas apariciones; optó por alejarse de la bravata histérica y el insulto fácil pensando en la Casa Rosada; confía en un arrollador triunfo interno y por eso no le da entidad a lo que tiene muerte segura, o quizás todos estos argumentos en el mismo cóctel.

Paradójicamente, en palabras, fotos y hechos, el más cercano a golpear la puerta del consenso es a la vez “el” candidato del NE. El intendente de Puerto Madryn, Carlos Eliceche, jamás quemó las naves y su sentencia más filosa siempre fue que “el acuerdo está cada vez más lejos”. Así, cuidadoso, bien genérico, sin hablar de Das Neves ni personalizar la interna. Con dignidad se bancó los ninguneos de la prensa oficial –que un día merecerán un análisis de discurso aparte- y algún que otro desaire en Casa de Gobierno. En cambio, no parece que Yauhar, Javier Touriñán, Rafael Williams o Néstor Di Pierro tengan la misma disposición al armisticio. Cuando supo que su ciudad sería escenario del 1º de Mayo, el “Ganso” fue ingenioso para leer en público que la decisión oficial mostraba lo importante que se había vuelto el distrito que gobierna. Eso y no otra cosa es generar capital político; nada de “invasión de estancia” o “venidos de afuera para generar ruido”. Si vienen a Madryn, será que Madryn es importante.
Claro que como dice Woody Allen, ser paranoico no significa que no te persigan. Por eso Eliceche seguirá los designios del NE, que cada día lo reconfirman como su ancho de espadas. No romperá ni buscará el calor oficial por su cuenta, es tarde para tamaña estrategia que sí sería una traición contante y sonante para con los disidentes. Claro que los tiempos se le acortan para resolver su intríngulis fundamental: el bajo nivel de conocimiento que recoge fuera de su reinado, algo en lo que su colega de Trelew, César Gustavo Mac Karthy, lo aventaja. Este ítem es arena de otro costal.
Como sea, con las declaraciones de cada mañana es más difícil imaginar la pirueta discursiva que habrán de inventar de uno y otro lado para que tanto bombardeo mutuo desaparezca en un par de meses. Luego del fuego cruzado, ¿alguien puede imaginar una foto de primera plana con todos ellos levantando la mano? ¿Cómo se disfrazan los ataques? La política es el arte de lo posible. Y de lo imposible, claro.
Al menos parece que la paja buena se separa de la mala. No otra cosa fue el “renunciamiento” del intendente de Rawson, Adrián López. Abrumado por un desmanejo financiero que no puede resolver; contagiado por la mala fama del 90 por ciento de su entorno y con una imagen negativa que en el mejor de los casos es del 50 por ciento, Fontana 50 decidió poner puntos sobre las íes. Sus punteros ya habían perdido un par de elecciones barriales, episodio que habló no ya de sus nulas chances para la Gobernación, sino de que se las verá en figurillas para conservar la gestión más allá de 2011.
Difícilmente alguien pueda imaginar que César Gustavo Mac Karthy se entregue tan fácilmente al mandato dasnevista. Sus colaboradores están ilusionados de corazón y esto incluye a su padre, el legendario “Kuky” Mac Karthy. Dedicado al cultivo de las cerezas, todos saben que no dejará de hacer políticamente y que la historia militante lo ubica en una vereda que no ocupa Das Neves. Estos datos inscriptos en la genética valletana comienzan a pesar ahora que las papas queman.
Lanzado como está, tampoco se resignará el hombre de Comodoro Rivadavia. Martín Buzzi lleva en las alforjas el designio de romper la maldición que al sur petrolero le impide entrar a Casa de Gobierno. Ya cosechó algún apoyo y su imagen progresó como para convertirse en un argumento atendible que lo defienda en una discusión. El inefable Máximo Pérez Catán respira en sincronía con Das Neves. Su aparición fantasmal es un aporte intencional a la confusión general: no ganará fácilmente un comicio general, pero complicará a cualquiera en una interna, tanto lo quiere la militancia. No sería precandidato sin el aval oficial, lo que lo convierte en un globo de ensayo inflado en Fontana 50, que para entorpecerla si es necesario mira la conducta de quienes desconfía. Casi todos, bah.

La noche del sábado el camino estará algo más claro. En Puerto Madryn se verá hasta dónde el dasnevismo tiene paciencia y abre la puerta al regreso de hijos pródigos; o si prefiere confiar en su matriz, hecha para olfatear y recolectar poder, y rompe mesa de negociación. En la tranquila Camarones habrá que esperar más definiciones ideológicas que diferencien al NE del oficialismo y no se queden en las anécdotas de familia. Allá vamos.
   
 
 
 
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