Después de los actos del 1 de mayo, cruje la estructura del PJ
De un lado, un Das Neves que sólo confía en sí mismo y en su bien ganada fortaleza para tapar los baches de la escasez conceptual y disparidad de cuadros políticos. Del otro, un Nuevo Espacio que construye tal vez demasiado lentamente, con la ilusión de sumar una potencial “mayoría silenciosa” entre la militancia. Breve radiografía de lo que dejó el Día del Trabajador.
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Y pasó nomás el 1º de Mayo. La puesta en escena del dasnevismo en Puerto Madryn mostró la inmensa capacidad del aparato, aunque habría que ver que queda si a la lealtad pura se restan los desganados que manejaron hasta el Golfo por inercia, y los amenazados. Aunque la Asociación de Trabajadores del Estado lo haya negado y disfrazado con “malos entendidos de oficina” (Omar Navarro dixit), en Trelew, Rawson y Madryn se oyeron hasta el hartazgo mil historias de empleados de planta transitoria o contratos que aún quedan, obligados a asistir al acto en micro, como para que el control de asistencia sea efectivo. No es tan grave: se hizo, se hace y se hará. Sucede que se maximizó el “síndrome de Gregorio Ríos”, aquel jefe de custodia de Alfredo Yabrán que sobreinterpretó una orden y terminó incinerando a José Luis Cabezas. Por eso arreciaron los malos modales y las advertencias explícitas en las segundas líneas de Fontana 50. Difícilmente sean órdenes de Mario Das Neves: ya trascendió esas formas. No así sus subordinados, que creyeron que le hacían un favor. Que la circulación de historias de aprietes haya sido más frondosa que otras veces es su exclusiva responsabilidad.
En el gimnasio casi no hubo señales de las que importan al interior partidario: no levantó la mano de nadie y hasta insinuó que todos los incurables tienen cura 5 segundos antes de la muerte. Mac Karthy, Buzzi, Pérez Catán, Eliceche, también los tapados. Son todos y es ninguno. Las puertas chirrían, se bambolean, pero no se cierran. E insistió con un concepto sugerente, que dice mucho para este momento: la idea de que su acuerdo político es “con la gente y no con cúpulas”. Das Neves tiene una fe ciega en su imagen positiva en el vecindario, y de que tal cosa se traduce en un mandato a cumplir. En Chubut no necesita demasiado más, tampoco tantos acuerdos con la dirigencia. Es propio de su gestión captar el más llano sentido común de Doña Rosa para simplificar coyunturas. Lo hizo mil veces con los jueces y la Justicia y casi siempre le fue bien con los “entran por una puerta y salen por la otra”, por ejemplo.
El dato es que a excepción de los disidentes, la idea de “la gente” como sostén ya también convenció a miles de militantes, que aceptan que tiene ese mandato como base indestructible. Aún así, la “no definición” del acto también es una definición: todavía tenemos tiempo para no autodestruirnos y cualquiera puede ser el sucesor. La otra confirmación es su fuerte liderazgo en su sector, que es muy grande, mal que le pese a la oposición interna y externa.

Das Neves aprovechó la tribuna para ratificar su proyecto presidencial, si tal cosa era necesaria. Este deseo crea cada vez más incógnitas: ¿es una aventura política sin destino o de verdad tiene chances? A juzgar por los análisis y sondeos nacionales –al menos los públicos-, la cola en el cajero tiene como mínimo 6 personas antes que el gobernador; en cambio, su entorno cree de corazón que habitará la Casa Rosada como un designio del destino. El acto puso negro sobre blanco, definitivamente, que su rival es Néstor Kirchner y que lo derrotará en una interna mano a mano. A poco más de un año de la interna, debería pasar muchas cosas, puede que demasiadas, para que tal escenario se concrete.
Hubo equilibrio y sensatez en la elección de los oradores que precedieron a Das Neves. José González desde Comodoro Rivadavia y Alfredo Béliz, líder del Sindicato de Empleados de Comercio del Valle, el segundo empleador más grande luego del Estado. Ambos son dirigentes tradicionales, puros y duros: no hay que esperar demasiado de nada ellos, ni excesos ni heterodoxia partidaria. Jugarán leales con el dasnevismo hasta que de verdad olfateen sangre. Esta elección de oradores confirmó otro mal no menor del gobierno: su alarmante falta de cuadros jóvenes que combinen política y técnica. A la hora de los bifes se recurre a los malos conocidos y es un riesgo ineludible.
En el atril, al borde de la afonía, Das Neves gritó lo que tenía para decir, con los mismos párrafos. En sus versiones provincial y nacional, el discurso muestra algo de agotamiento. Sea quien sea el candidato del oficialismo, el gobernador ya debería decir qué se piensa hacer hasta 2015 para resolver el colapso pesquero (Rawson y Comodoro Rivadavia saben de qué se trata); sacar más ventajas que las conocidas con las renegociaciones petroleras o cómo se oxigena definitivamente al campo, que languidece. Ya no hablar de parques industriales como el trelewense. El único recurso que no está en cuestión es el turismo, quizás porque funciona por inercia, a menos que ocurran desastre naturales que dañen económicamente, como la ceniza en La Hoya. Y en algún momento, al resto de los argentinos habrá que contarles qué se puede proyectar con la tremenda diversidad de problemas y soluciones contenidas en la Argentina del Bicentenario. ¿O todo el escenario a futuro es un ring con Néstor en el otro banquillo? No por otro motivo el mejor título de los diarios fue la cantidad de asistentes, agotada la búsqueda de definiciones en lo dicho.
Lo positivo es que su figura parece intacta, cosa que se palpa en vivo, en actos más genuinos, como inauguraciones de escuelas o su paso por barrios y vecinales, en el mismo acto madrynense. A esos votos, a ese tremendo capital político, no los podrá transferir fácilmente y es el problema central que carcome su estrategia. Habrá un momento en que su candidato deberá hablar y convencer de que tiene la espalda para ser el sucesor. La herencia es pesadísima; es la distancia entre un animal político y un dirigente que quiere ser líder, como son todos los precandidatos anotados. Algo así le pasó a Néstor con Cristina.

En el Nuevo Espacio las cosas están cada vez más claras. Al menos ya saben que el intendente de Puerto Madryn, Carlos Eliceche, será su precandidato a gobernador. Esta definición que casi no mereció debate, les sacó un peso de encima y quitó del camino los rumores. También irán por dentro del peronismo, a todo o nada, lo que les agregó legitimidad. Gusta mucho eso de “no sacar los pies del plato”.
Además delinearon un perfil ideológico claro. La idea fuerza es que el dasnevismo hizo las cosas sólo bien y por eso mismo se pueden hacer bastante mejor. Por ahora, una suerte de una continuidad mejorada con un ingrediente central: la conversión –o la vuelta- del peronismo chubutense en un espacio que sostenga la hegemonía política sin necesidad de atarse a un liderazgo, por fuerte que sea, y donde los “verdaderos compañeros” sean escuchados. Así, a la vez que reafirman su folklórica pertenencia, se alejan de una franja dirigencial que nunca soportaron, “no verdaderos”, cuyo estandarte ostentan Pablo Das Neves, Pablo Korn y Gonzalo Carpintero, entre otros jóvenes maravilla.
La pertenencia de Norberto Yauhar & Cía. al proyecto político del matrimonio K los aleja un paso más. Ya anunciaron que pondrán equipos técnicos a trabajar y que se iniciará la apertura de unidades básicas (¿hace cuánto no se hablaba de sedes así?) Ahora resta tejer una red de punteros y agrupaciones que decidan el paso al frente y se sumen. Si logran coherencia en su conducta individual tendrán solidez colectiva, para lo cual será imprescindible que Néstor Di Pierro se calle un buen tiempo.
El grupo de nombres pesados comienza a hacerle honor a su nombre y trastocar en un Nuevo Espacio, contenedor para muchos. En Camarones reunió a casi 300 asistentes y la cifra cambia de sentido según el cristal con que se lo mire: es lo mismo, quizás más, que lo que juntó la Unión Cívica Radical en su última Convención en Trelew. Decir que son una suerte de segunda fuerza no es un dato alocado. De ahora en más sólo podrán crecer, y más si se cuantifica esa especie de “mayoría silenciosa”, un argumento habitual de los disidentes: aseguran que hay bastante militantes desencantados y de lealtad agotada, que no son multitud pero tampoco un par, se harían oír si los dejaran hablar y se los escuchará en las urnas.
Lo que le falta al Nuevo Espacio le sobra al dasnevismo: transpiración. Cumbres como la de Esquel se parecen demasiado a reuniones del PRO y el cuidado medido con que dan cada paso es el negativo de los arrebatos irreflexivos con que suele manejarse su dirigencia en tiempos de crisis. Tan ordenaditos e institucionales, sólo les faltaría el senador Marcelo Guinle para completar el estilo. Nadie les pide virulencia, apenas un poco más de pimienta.

En fin. El Día del Trabajador dejó ver las armas de que dispone cada uno, si es que la madre de todas las batallas se pelea. El oficialismo cuenta con Das Neves, ni más ni menos. Las ideas ni los hombres, algo gastados ambos, tienen recambio confiable; no son un déficit para ganar una interna sin sustos. El Nuevo Espacio busca contrarreloj base de sustentación en gremios y grupos políticos, de modo que su cúpula tenga donde pisar en cada ciudad y rasguñen porciones de poder que limiten la hegemonía oficial. Hoy la balanza no los favorece pero tiempo hay y, de última, se puede obligar a negociar en los mejores y apetecibles distritos, como Trelew.
Antes del 1º de Mayo pero en el mismo contexto hubo un reemplazo, quizás el más importante junto con la ida de Norberto Yauhar, para un gobierno que montó un sistema propagandístico como ninguno, con lo bueno y lo malo que tal cosa significa. Daniel Taito le dejó su sillón a Rubén “Menen” Fernández en la Subsecretaría de Información Pública.. Fernández fue locutor y periodista en Esquel.
Por ahora todo sigue un camino de indefinciones. “Por una gota de tu voz/para encontrarte una vez más/abro el cielo de par en par”. La línea es de una canción de Abel Pintos, llamada “Tu voz”. Sólo dos políticos la usan para sus actos, quizás sin saber que coinciden: Cristina Kirchner y Mario Das Neves. Qué lindo el consenso.
   
 
 
 
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