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| Precios del crudo: subirían por acuerdo entre privados |
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| El precio del barril de crudo, congelado en 42 dólares para el tipo Escalante, comenzó a modificarse a partir de negociaciones entre productoras y refinadoras, ya que las negociaciones que a lo largo de todo el año intentaron llegar a un nuevo estadio de equilibrio no han podido hasta ahora concretar tal finalidad. El conflicto que se desató la semana pasada cuando Pan American Energy reclamó un mayor precio a Esso, en virtud de condiciones que habían dejado de cumplirse en el contrato que anclaba los precios de referencia, disparó un reacomodo cuyo final todavía es incierto, porque siguen actuando de fondo los alineamientos políticos que ubican a la provincia y al Estado nacional en veredas opuestas, como distintos son los intereses de las operadoras que resultan más cercanas a cada jurisdicción: si la actividad de la compañía de los Bulgheroni es especialmente sensible para la producción petrolera en Chubut, la cercanía del grupo Eskenazi al ex presidente Kirchner torna inevitable proyectar sintonía entre YPF y los lineamientos estratégicos que emanan desde el Ministerio de Planificación Federal. |
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La semana pasada, los hechos tuvieron altisonancia en clave política. Fue cuando el gobernador Das Neves cuestionó una decisión del ámbito de la Secretaría de Energía de la Nación, ante una momentánea suspensión de las exportaciones de crudo desde la provincia de Chubut.
En ese momento, el funcionario atribuyó la medida a un supuesto castigo por los posicionamientos que viene asumiendo para diferenciarse del gobierno nacional, en el marco de su carrera presidencial.
Si bien la política no está ajena, hubo antes una cuestión de índole técnico y contractual. Según fuentes que conocieron de cerca el evento, Pan American reclamó a Esso que abonara un precio mayor a los 42 dólares que las refinadoras venían pagando hasta ahora por cada barril de crudo Esclante.
El argumento para tal reclamo fue que se habían roto las condiciones contractuales que dieron sustento a aquel contrato. En efecto, el acuerdo vigente desde noviembre de 2007 tenía entre sus objetivos que los precios de los combustibles no se incrementaran en el mercado interno, tal como estaba ocurriendo con el petróleo y las naftas en el plano internacional.
Sin embargo, desde aquel momento hasta la actualidad hubo un incremento acumulado de entre 30 y 40 por ciento en dólares, para los diferentes tipos de combustibles que se expenden en el país. De allí que la operadora con 60 por ciento de capital en manos de la British Petroleum, que no tiene sistema de refino en su estructura en el país, exigió una mejora en el precio.
Fue en ese marco que desde un ámbito administrativo de la Secretaría de Energía de la Nación se decidió “cruzar” (tal el término técnico) las exportaciones de la operadora. En efecto, la ley de Abastecimiento exige que prioritariamente se deba abastecer el mercado interno y sólo una vez cubierta esa demanda, las petroleras pueden exportar sus excedentes de producción (PAE es prácticamente la única exportadora y la de mayor volumen, mientras que más del 80 por ciento del crudo exportado sale de Chubut).
Como no se trataba de un problema de abastecimiento sino de una disputa de precios entre privados, la medida fue revertida y, en principio, hubo un acuerdo de precios por el que Esso habría aceptado pagar un dólar más por barril, es decir 43 dólares.
De todos modos, distintas versiones de medios nacionales y disparadas especialmente por ámbitos cercanos a la refinación dejaron entrever que en forma progresiva el crudo se incrementaría hasta llegar a un valor cercano a los 50 dólares, mientras que el crudo Medanito (de la provincia de Neuquén y de mayor calidad) se ubicaría en alrededor de 55 dólares.
Parece complejo por ahora prever cómo se arribará a tales valores, ya que lo que el gobierno nacional ha tratado de evitar (con éxito relativo, tal como se dijo más arriba sobre los incrementos de precios en combustibles) es una escalada de las tarifas de naftas y gasoil.
Mayores precios para el mayor esfuerzo
Por ahora la principal vía por la que las operadoras pueden lograr mayor precio para sus crudos es la del programa “Petróleo Plus”. Según las previsiones del mismo, el precio más alto por barril puede obtenerse sobre la producción que resulte mayor a la registrada en el primer semestre del año 2008.
Esto explicaría por qué Pan American incrementó su producción este año en Chubut, aun en el marco de un 2009 con dificultades signadas por la crisis financiera internacional. En efecto, esta compañía es la principal operadora de la provincia, ya que extrae el 54 por ciento del crudo de sus yacimientos, lo que se verá reflejado al terminar el año, ya que esta jurisdicción proyecta alcanzar su máximo histórico de producción. Como se informó en una oportunidad anterior, también YPF incrementó este año su nivel de extracción, pero su posición en el ranking productivo es de menor incidencia en esta provincia, ya que representa el 19 por ciento del total y sus volúmenes son del orden de los 5.000 metros cúbicos por día, casi la tercera parte de su competidor, que de estas tierras extrae alrededor de 16.500 cúbicos diarios.
Desde la petrolera de los Bulgheroni se argumenta que el énfasis de su política de producción está puesto en la perforación como vía para elevar sus volúmenes, ya que este año perforó 240 nuevos pozos, lo que equivale a alrededor de un 10 por ciento sobre los 2.478 pozos en actividad.
Por ello, se argumenta, 42 dólares no resultan suficientes para compensar el esfuerzo de producción y exploración, debido a los mayores costos que implica enfocarse en nuevas perforaciones.
Quienes conocen la industria aducen que también es posible incrementar producción a través de la reparación de pozos, pero ello implica un esfuerzo de menor intensidad comparado con los riesgos y costos que entrañan las nuevas perforaciones.
YPF sale a jugar fuerte
Afectada por cuestionamientos y versiones que hablan de “retiro de la región (latinoamericana)” y “vaciamiento”, la principal operadora del país confirmó en las últimas horas los indicios que se venían manejando en torno a una apuesta fuerte en materia de producción y exploración.
Es que el anuncio, en el marco del acuerdo al que arribó con los sindicatos y autoridades de Chubut y Santa Cruz, para incorporar once nuevos equipos de perforación en la cuenca del golfo San Jorge –y, se descuenta, tendrá reflejo también en otras cuencas del país- implica un importante salto en su perfil de actividad.
Hasta ahora venía utilizando sólo seis equipos perforadores, contra 13 de Pan American, que se redujeron a nueve en los últimos meses cuando la compañía debió reducir equipos por la crisis financiera.
Es posible que también ahora YPF se sume al reclamo de una mayor compensación por el precio de cada barril de crudo que extraiga de cada uno de los nuevos pozos perforados y de los que mantendrá en producción (que no califican como Petróleo Plus). Si se habla de un plan de inversiones de 250 perforaciones para el año próximo en Chubut (con un costo estimado generalmente en 1 millón de dólares por pozo) es probable que también ahora esta petrolera ponga mayor énfasis en el tema precios, tal como lo venía haciendo por el precio del gas en la zona de Neuquén, donde tiene sus principales activos en producción gasífera.
Es cierto que YPF “se compra a sí misma”, ya que por ser una empresa integrada tiene en su estructura tanto las fases de producción como de refinación. Y el mayor precio reconocido en boca de pozo será argumento para incrementar rentabilidad por vía venta de combustibles, en la medida que imponga en el mercado una evolución de precios acorde a las subas en el plano internacional (Argentina es uno de los países como combustibles de más bajo precio en América).
En ese plano, habrá que ver si el Estado nacional puede apelar a algún mecanismo creativo para evitar que todo el recupero de las nuevas inversiones sea asumido por los consumidores (que de todos modos tienen argumentos para rechazar un traslado automático de costos de producción hasta los surtidores, así como las naftas no bajaron en 1998 cuando el crudo cayó a 11 dólares). También hay que recordar que no todo el nuevo petróleo producido debe ser convertido en naftas, porque hay excedentes de ese combustible, mientras lo que falta es gasoil (cuya producción no se puede incrementar sin inversiones para incrementar la capacidad de refino del país). En suma, o se exportará más petróleo –lo cual no parece una opción conveniente para el país, que debe atender su explotación sustentable y revertir la caída de reservas- o se deberá poner el énfasis en que haya mayor actividad exploratoria, de manera de sumar stock de hidrocarburos que asegure el abastecimiento a las nuevas generaciones de argentinos.
También entonces volverán a jugar los alineamientos políticos. El gobierno nacional necesita una empresa petrolera “argentinizada” con imagen de liderazgo y fortalecida, porque juega buena parte de sus cartas para la continuidad de su proyecto político en 2011. Y el gobierno de Chubut tiene para exhibir –en su pretendido salto presidencial- el “modelo exitoso” de su explotación hidrocarburífera, siendo la provincia con mayor producción y, al mismo tiempo, la que puede presumir del más alto nivel de reservas del país, con 23 años años de horizonte de actividad. |
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