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| Reconversión: ¿es posible exportar combustibles desde la región? |
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| La renegociación de contratos de concesiones petroleras en las provincias hidrocarburíferas implica una oportunidad para fijar bases de crecimiento y una fijación de objetivos para apuntalar la llamada “reconversión”, en un escenario en el que surge la permanente demanda de energía y sus deficitarias respuestas, ante la limitación de la oferta, ya sea en sus fuentes tradicionales o no contaminantes. ¿La región todavía puede pensar en proyectar una destilería? |
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La explotación de recursos naturales con un modelo basado en la preeminencia nacional hizo que las refinerías se instalaran, al igual que en muchas otras actividades, a miles de kilómetros de los centros de producción.
El planteo de “por qué no una destilería en Comodoro” es ya un tema que se asemeja a un slogan agotado y ha sido no pocas bastardeado por la política, a partir de anuncios y promesas que se utilizaron en tiempos de cuanta campaña se presentara.
Sin embargo, no por ello debería ser un tema definitivamente archivado, al menos no sin antes agotar las posibilidades reales de un estudio profundo sobre un emprendimiento de estas características.
Semanas atrás, incluso, uno de los hombres conductores de Pan American Energy en el país, Carlos Bulgheroni, no dio por descartada la posibilidad de que en algún momento esa compañía decida invertir en refino. “Es un tema en estudio”, se excusó en una rueda de prensa convocada para hablar sobre la asociación con el grupo chino CNOOC, pero sin dar por cerrada aquella posibilidad.
Sabido es que la compañía realizó un estudio de factibilidad hace algún tiempo y que los números arrojaron “saldos negativos”, ya que no se justificaba la inversión frente a las porciones de mercado al que se podría acceder.
Sin embargo, la perspectiva podría plantearse a la inversa: ¿por qué no pensar en una destilería para exportar combustibles desde la región?
En efecto, la idea podría tener sustento si se considera que Chubut es la principal y prácticamente única provincia que exporta petróleo en el país, siendo además hoy la principal productora de crudo.
Hay quienes entienden que un proyecto de esas características debería orientarse hacia el mercado internacional, dejando de lado el mercado interno, ya que es probable que la demanda no sea suficiente para cubrir los altos montos de inversión requeridos. En efecto, una iniciativa así requiere de varios cientos millones de dólares.
En el mercado de los combustibles hay diversos indicadores, algunos de ellos contradictorios. Por estas horas se habla del repliegue de Petrobras, al vender una destilería y 300 estaciones de servicio al empresario Cristóbal López. Por otro lado, si bien las cámaras de expendedores de estaciones de servicios vienen denunciando pérdidas y quebrantos a raíz del escaso margen al que acceden esas empresas por la venta de naftas y gasoil, con desaparición de cientos de estaciones de servicio en los últimos años, el refino no es tan mal negocio para las petroleras.
Así se desprende de los propios balances de Repsol YPF, que en 2009 obtuvo fuertes ganancias por la venta de derivados del crudo en el mercado argentino. El congelamiento del precio de la materia prima, es decir el petróleo crudo, versus la posibilidad de incrementar precios en forma ininterrumpida en los últimos años explicarían aquella performance.
Por otra parte, hay evidencias de que el país tiene su capacidad de refino al tope, ya que hoy las destilerías instaladas trabajan al límite de su capacidad instalada y, aun así, la demanda interna es cubierta con cupos, mientras que los faltantes de gasoil se hacen evidentes en épocas de buena actividad rural.
La oportunidad de la renegociación
Los acuerdos de prórroga de las actuales concesiones de operaciones ya han sido cerrados en Chubut con Pan American y Tecpetrol. En ambos casos se fijaron bonos a aportar por las operadoras, para destinar a actividades que proyecten nuevos escenarios de actividad para la región, aun cuando el petróleo deje de ser el motor básico de la economía vernácula.
En el primer caso la operadora comprometió un aporte de 120 millones de dólares, de los cuales ya ha pagado 3 cuotas de 30 millones y en diciembre próximo abonará la última. La reciente rendición de cuentas del intendente Buzzi, por un total de 77 millones de pesos, sobre los fines dados a esos fondos, reabrió la discusión en torno a su impacto productivo para la zona.
En la exposición quedó reflejado que la ciudad no recibió aún la totalidad de los fondos comprometidos en el acuerdo y que debe reenviar la provincia tras recibirlos de la operadora (es decir, el 50 por ciento del total: si hasta ahora la provincia percibió 90 millones de dólares, a la ciudad deberían haber llegado 45 millones de la misma moneda, mientras que los 77 millones de pesos significarían alrededor de 20 millones de dólares).
El segundo eje está dado en la finalidad de los proyectos con los que se busca reconvertir la economía de la región. La reducción de la brecha digital y la posibilidad de profundizar estudios sobre el potencial de los recursos del mar son una parte sin duda importante, pero no se advierte hasta si los fondos serán vertidos totalmente a proyectos de reconversión o a otros que podrían vincularse más a flujos comunes. En efecto, en el detalle informativo se habla también de obras de infraestructura que pueden ser imputables a presupuestos de obras públicas provinciales, del mismo tipo que las que el Estado puede realizar en otras ciudades, por lo que surge la pregunta: ¿deberían estos fondos afectarse a obras de infraestructura, o destinarse a apuntalar fuertemente la búsqueda de alternativas energéticas?
La negociación con YPF
Sólo queda en el horizonte la negociación con YPF y a juzgar por su nivel de actividad en Chubut (con 5.000 metros cúbicos extraídos diariamente, conviene sumar también la producción de mayores volúmenes en el flanco norte santacruceño) parece esperable que la negociación no se piense como un solo Estado, sino en el marco de una estrategia de la cuenca del golfo San Jorge.
En efecto, todo parece indicar que ambas provincias podrían posicionarse mejor ante la operadora si se asocian en la negociación, tal como ocurrió a la inversa cuando Chubut renegoció con PAE (que tiene sus principales activos en la zona norte de la cuenca) y al poco tiempo lo hizo Santa Cruz.
Ante esa perspectiva es posible preguntarse si es viable plantear, en el marco de aquella negociación, la construcción de una refinería en la región (alguna vez se habló del puesto Ramón Santos como punto geográfico para la misma), para elaborar combustibles que serán destinados a un mercado de exportación (con el beneficio adicional de que se dejaría de exportar crudo de la zona, para vender al mundo productos con valor agregado, dinamizando además la casi ociosa infraestructura portuaria de Comodoro y Caleta).
Está claro que por la envergadura del proyecto no puede plantearse como una exigencia irrevocable, pero sí podrían pensarse estrategias de asociación no sólo entre los estados provinciales, sino también entre las propias operadoras de la región. Sería una forma concreta de afianzar una actividad productiva regional que históricamente se ha quedado en la parte primaria de la cadena (es decir, la extracción) para sumar procesos de industrialización. Pero además la idea encierra la posibilidad de combinar una forma de energía tradicional con otras no contaminantes, de la mano de la ley del biodiesel y los cupos de corte que comienzan a exigir los mercados europeos.
Se trata sólo de reflotar una perspectiva de integración, en tiempos en que la falta de oportunidades tiende a levantar murallas aduaneras en una región unida claramente por sus recursos, su actividad económica y, aunque a veces los dirigentes tienden a olvidarlo, por su propia gente.
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