|
| |
 |
|
 |
| |
|
| |
 |
| |
| Inversión en la cuenca: incentivos para producir, o beneficios por refinar |
|
| El anuncio de inversión de 1.171 millones de dólares en el año 2010 por parte de Pan American Energy, de los cuales 771 se destinan a exploración y producción, confirman la buena perspectiva trazada desde finales del año 2009 por diversos sectores en torno a la actividad que se mantendrá en la cuenca durante el período en curso. No obstante, es necesario no perder de vista algunos factores de no menor importancia que hacen a cuestiones estructurales del sector, que siguen todavía sin adecuarse y que podrían deparar reacomodos sobre la marcha en caso de que sus efectos se profundicen. Por caso, continúan las distorsiones por el congelamiento del precio de referencia del crudo para el mercado interno, mientras los precios de los combustibles han aumentado entre 30 y 40 por ciento en dólares desde noviembre del año 2007. |
 |
|
 |
La exposición de los ejecutivos de Pan American Energy ante las autoridades gubernamentales de Chubut dejó en claro que con 771 millones de dólares para Exploración y Producción (sumado a otros 400 millones que representan costos operativos) se ratifica el nivel de actividad del año 2009. Este deparó un promedio de 240 nuevos pozos en el año, lo que implica un adecuado ritmo de perforación para sostener la reposición de reservas a la que se comprometió la compañía al momento de la renovación del contrato de concesión, en el año 2007.
Según los números presentados durante el anuncio oficial, el stock de reservas de Cerro Dragón hoy se eleva a un total de 1.600 millones de barriles equivalentes, lo que implica considerar en conjunto la existencia total de petróleo y gas en sus distintos grados de certeza respecto de lo que hay en el subsuelo: como es sabido, las reservas se dividen en probadas, probables y posibles. La mayor parte se concentra en petróleo crudo, que el año pasado certificó un stock de 797 millones de barriles, lo que a un ritmo de extracción del orden de los 34 millones de barriles al año, implicaría un horizonte de actividad aproximado de 23 años (el promedio del país es de 8 años).
Estos números han convertido a la provincia de Chubut en la principal productora de petróleo de la Argentina y, al mismo tiempo, la que alberga el mayor nivel de reservas de petróleo.
Sin embargo, esta situación no alcanza para revertir un panorama que resulta sumamente adverso para todo el especto energético nacional.
Es que la producción de petróleo y gas en la Argentina volvió a registrar caídas de producción durante 2009 (1 por ciento y 3,7 por ciento, respectivamente, según datos de la Secretaría de Energía de la Nación).
En efecto, para revertir la tendencia negativa, que se prolonga ininterrumpidamente desde el año 1999, es necesario aguardar al desempeño de los anuncios formulados por la principal operadora, es decir YPF, la compañía que en el país es manejada por la familia Eskenazi (a través del 15 por ciento de su paquete accionario) y que pertenece a la española Repsol.
Concretamente, el "amperímetro" de la producción sólo podrá revertirse si la ex petrolera estatal cumple con el desarrollo del ambicioso plan exploratorio anunciado recientemente, además de la intensificación que pretende para incrementar niveles de producción de sus yacimientos actuales (cuyo grado de madurez requiere de altos y crecientes niveles de inversión para seguir extrayendo petróleo y gas.
Para conocer los factores de interés que definen los objetivos estratégiicos de los "pesados" del sector, es necesario observar cuáles son los ejes que definen hoy el mercado energético del país, para intentar interpretar qué puede esperarse de unos y otros.
Incentivos cruzados
En el caso de Pan American, su performance para incrementar producción y reservas encuentra parte de la explicación en los programas de incentivo lanzados por el gobierno nacional, que a través de los programas "Petróleo Plus" y "Gas Plus" ha determinado mayores precios para los volúmenes que se incrementan en relación al primer semestre de 2008.
Como esta compañía no tiene procesos de refinación en su estructura, su negocio está en la venta de crudo. O lo expende al mercado interno o, una vez satisfecha esa demanda, exporta los excedentes.
De allí que la compañía es la principal afectada por las retenciones sobre exportación (siendo prácticamente la única que exporta crudo) y su rentabilidad se ve afectada por el congelamiento de precios en el mercado interno. Dicho en términos más precisos, no participa en el aumento de renta que implica cada centavo que se eleva en el surtidor.
Recientemente, la petrolera ha logrado un acuerdo con sus compradores de petróleo para elevar el precio del crudo Escalante, que hoy se paga 1,5 dólar por encima de los 42 dólares de referencia y, si evoluciona tal como se previó a fines del año pasado, el precio llegaría en marzo a alrededor de 45 dólares.
Sin embargo, tal como reconoció uno de sus principales directivos, la negociación es dura y las compañías que refinan petróleo (es decir, los que compran la producción de PAE) no aceptan el incremento en los valores, por lo que la negociación continúa en cada transacción.
Por su parte, las compañías que producen combustibles (YPF es la principal productora, pero se suman otras como Esso y Shell) se niegan a pagar un mayor precio por la materia prima y amenazan con trasladar a las tarifas en surtidor cualquier incremento.
Ahora bien, lo que resulta claro es que los valores del gasoil han subido alrededor de un 40 por ciento en dólares, desde noviembre de 2007 (la fecha no tiene una mención casual: es el momento en el que comenzaron a regir las retenciones móviles, con su efecto de congelamiento del precio de referencia para el mercado interno y el supuesto objetivo de impedir incremento de combustibles). Y las naftas lo hicieron un 30 por ciento, también en dólares, en el mismo período.
Una primera pregunta que surge en torno a esta observación es si el incentivo que tienen las operadoras vía precios en el mercado de combustibles (con una demanda prácticamente inelástica, es decir que su venta casi no se resiente pese a la suba de tarifas) no es contrario al objetivo estratégico que (debería exigir el Estado) representa elevar los niveles de producción y, fundamentalmente, de reservas.
De allí que resulta fundamental el comportamiento que desarrollará YPF durante el corriente año y el próximo quinquenio, de acuerdo con sus recientes anuncios. Porque si la compañía cumple con los planes de inversión lanzados el año pasado, los resultados deberían verificarse en el mediano plazo en una reversión de tendencias negativas.
De lo contrario, si el énfasis del negocio se limita a una rentabilidad asegurada por expendio de productos derivados del crudo (aun así, se debe producir más materia prima para asegurar la continuidad), es posible que muchos resultados financieros arrojen saldos altamente positivos.
Pero en ese caso, el balance en rojo lo encontrarán el país y su gente, al final de un camino no tan lejano en el tiempo. |
|
| |
|
 |
 |
|
|
|
|
 |
|