| |
 |
|
 |
| |
|
| |
| Cada cuenca atiende su juego |
|
| En un anterior informe dijimos que el nuevo contexto político del país y el debilitamiento del gobierno a partir del resultado negativo hacen prever difícil la posibilidad de que la industria petrolera y sus trabajadores reciban señales que le den una previsibilidad hoy escasa. Antes que ello, parece confirmarse una tendencia por ahora vinculada a que cada cuenca obtenga respuestas parciales a requerimientos puntuales. Peor aún, por ahora se esperan sólo soluciones de urgencia para resolver la inminencia de graves conflictos, como el que asola a la cuenca neuquina. |
 |
|
 |
La expectativa concreta en el caso de Neuquén es que se resuelva un mecanismo que posibilite el reconocimiento de un mayor precio al gas en boca de pozo, cuyo congelamiento desde el año 2002 ha sido uno de los argumentos por los que las operadoras dejaron de invertir en exploración. De ese modo la producción siguió una tendencia decreciente que ha llevado no sólo a la caída de los stocks de gas, sino que retrotrajo a la provincia neuquina al segundo lugar en producción de gas. Ello derivó en que el incremento logrado por Chubut posicionara a ésta en el primer lugar en producción petrolera.
Mario Mansilla, el conductor del sindicato de los petroleros privados de Chubut, ha reconocido que es prácticamente imposible revertir en forma significativa, al menos en le corto plazo, la situación de Neuquén. Allí son 60 los equipos que se han paralizado en el último año y no se vislumbran condiciones que hagan revertir en lo inmediato cualquier proyecto que requiere poner en marcha una cantidad significativa de perforadores.
Si no se logran avances significativos para un mejoramiento en el precio del gas, la situación amenaza con convertirse en un conflicto grave. Hay unos 2.000 trabajadores suspendidos y podría concretarse el despido de alrededor de 600 operarios. En respuesta se conoció ayer la advertencia formulada por el sindicato de aquella provincia, que ha iniciado un paro de 48 horas y podría derivar en el corte del suministro de gas al resto del país (desde allí se provee la mayor proporción de ese fluido).
El gobierno nacional intenta responder a través del programa Gas Plus, por el que se reconoce un mayor precio precio (de alrededor de 4 dólares por Millón de BTU) para los volúmenes de gas que en el primer semestre del año 2009 superen al mismo período del año pasado. Sin embargo, el volumen incremental es poco significativo frente a los equivalentes de años anteriores, que siguen regidos por un precio de 1,80 peso (menos de 50 centavos de dólar), que a su vez se deprecia cada vez que la cotización del dólar se incrementa.
¿Podrá el gobierno nacional dar una respuesta puntual y reconocer un mayor valor al gas que sale de los yacimientos argentinos? Entre las respuestas espasmódicas que ha planteado la urgencia del déficit de gas, el país le paga a Bolivia alrededor de 8 dólares por Millón de BTU. Para cubrir el alto costo de esas importaciones se ha creado un Fondo Fiduciario, que derivó en la recarga de las facturas de gas del consumo residencial. Está claro que si se diera ese reconocimiento que requiere el mercado, habrá también un reacomodo en los precios que deben pagar los usuarios residenciales. Pero ello podría hacerse en el marco de una planificación consensuada y cuidada (para evitar también un nuevo incentivo a la espiral inflacionaria), en la que podría atenuarse el impacto sobre los sectores sociales medios y bajos.
En la cuenca del Golfo San Jorge se requieren otras medidas. Estas se vinculan a la necesidad de hallar un nuevo esquema de retenciones a la exportación de petróleo, que afectan particularmente a Chubut por ser la principal provincia exportadora, como también un nuevo precio de equilibrio del barril para el mercado interno. Si la Secretaría de Energía de Nación resolviera acceder a esto, deberá también hallar el modo en que los nuevos valores no sean trasladados en forma automática a los precios de los combustibles líquidos, si es que se pretende evitar impactos inflacionarios.
Desde Santa Cruz la perspectiva no es mejor, con el agravante de que su producción viene en franca caída y los niveles de conflictividad social suman cada día nuevos perjuicios, además de un Estado en desequilibrio financiero con pronóstico reservado.
La encrucijada no es sencilla de resolver, porque está visto que los efectos negativos que buscan evitarse por un lado, como si se tratara de gases comprimidos bajo una presión extrema, escapan y terminan estallando por el otro. |
|
| |
|
 |
 |
|
|
|