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| Golfo de México: BP no afectaría la operatoria de PAE |
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| Los rumores de quiebra de British Petroleum (BP), por la fuerte caída del valor de sus acciones en el marco de las consecuencias de la explosión de su plataforma petrolera en el golfo de México, crecen en los últimos días conforme se conocen más dificultades para contener el daño ambiental provocado. Las acciones cayeron a la mitad del valor que tenían en enero, en la Bolsa de Nueva York y la pregunta inmediata se traslada hacia cómo podría afectar esto la situación en el golfo San Jorge y la operación de Pan American Energy en Cerro Dragón. |
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En caso de que llegara a darse una situación de quebranto –cuestión que parece hoy ligada más a especulaciones que posibilidades reales, considerando la experiencia de salvataje con los grandes bancos-, ¿habría una afectación para las operaciones de PAE en el golfo San Jorge? La pregunta responde a que BP es dueña del 60 por ciento de las acciones de la operadora, que a su vez es gerenciada por el grupo Bridas, de los hermanos Bulgheroni, propietaria de otro 40 por ciento (al que, a su vez, se asoció hace algunos meses China National Offshore Oil Corpoation –CNOOC-, que adquirió la mitad de Bridas).
A la luz de las noticias internacionales, que hablan de que BP perdió más del 15 por ciento del valor de sus acciones en la jornada del miércoles en Nueva York, a raíz de que los costos de los daños ascenderían a más de 23.000 millones de dólares, no pocas miradas en la región se posaron sobre la operatoria de Cerro Dragón.
Según algunos conocedores de la industria, para la compañía con sede en la región no hay riesgo cierto de una afectación. “La operatoria de Dragón está blindada frente a los problemas de BP –dijeron fuentes oficiosas-, porque la inversión en la región es producto del gerenciamiento de Bridas y no de la British. El nivel de actividad en la zona se mantiene por una fuerte política que prioriza la inversión por sobre el reparto de dividendos”, se indicó, en un contexto en el que además los fondos destinado a esa finalidad provienen de los márgenes obtenidos por las operaciones de PAE y no por los de su socia mayoritaria.
Por otro lado, a favor de esa tesitura de blindaje podría mencionarse la fuerte diversificación de fuentes de financiamiento, producto de la buena calificación de los socios argentinos. Y, como respaldo de última instancia, hoy aparece el gigante petrolero chino.
En suma, según pudo conocerse en las últimas horas, la situación no tiene reflejos que puedan llevar algún tipo de incertidumbre a los planes de inversión manejados por la compañía en la región. De hecho en los últimos días se confirmó la continuidad del Programa “Pymes del golfo San Jorge”, que implica asistencia y apoyo financiero para empresas de la región en busca de fortalecer su rol como proveedores de servicios de la industria petrolera.
Poco gas, poca oferta y pocas decisiones acertadas
Mientras siguen las pujas entre el gobierno y grandes usuarios de gas para el acceso al fluido, la evidente brecha entre los precios internacionales y los precios internos presiona sobre una serie de decisiones políticas que parecen contradecir el sentido común, a raíz de que el país sigue pagando gas importado a precios internacionales, mientras la producción local mantiene el arrastre de precios pisados. La situación es similar para el gas y el petróleo, pero en el primer caso se agrava porque la dependencia del exterior es creciente.
Según dan cuenta diversos informes, son ya un centenar los grandes usuarios que afrontan cortes en el suministro de gas. Se trata de industrias que de este modo deben regular su producción, lo que afecta proyecciones de crecimiento económico.
Además, las carencias se dan también a nivel doméstico, por cuanto son varias las provincias (y en Chubut hubo reclamos también en ese sentido) que se ven afectadas por la insuficiente oferta de gas en garrafas. La distribución del gas, como de la energía en general, implica desarrollo y el acceso a la misma, o su negación, es la clara diferencia entre inclusión y exclusión. Tal es la deuda pendiente de un país que a comienzos de los años 90 ostentaba reservas por 25 años y que hoy tiene un horizonte de sólo 8 años.
En ese marco adquieren relevancia los proyectos enmarcados en el desarrollo de yacimientos no convencionales de gas, como también la intención de algunas compañías, como el caso de Capsa Capex, que han adoptado decisiones de fuerte inversión en materia de recuperación terciaria.
En efecto, la compañía que opera las áreas de Diadema tiene previsto un fuerte plan de innovación tecnológica para elevar el Factor de Recuperación, es decir extraer más petróleo de los pozos que hoy ocultan aún el 70 por ciento de su potencial bajo tierra.
Para que este tipo de decisiones proliferen y tengan repercusión favorable en la reposición de producción y reservas resta aún que el Estado acompañe con políticas acordes al esfuerzo de inversión. La actualización de precios de gas y petróleo sigue siendo la materia pendiente en la política energética del país, a fin de justificar la viabilidad de aquellas inversiones. La mayor tecnología requerida para extraer hidrocarburos con creciente dificultad, transformando así los recursos potenciales en reservas, requiere una contraparte de políticas activas para favorecer aquel desarrollo: de eso se trata la actualización tarifaria, aunque el gobierno hoy no está dispuesto a hablar del tema, en tanto implica un costo político que no está dispuesto a asumir.
Los tiempos político electorales, siempre vinculados al corto plazo, afectan así decisiones de estrategia energética de largo plazo.
Foto: Derrame en el Golfo de México / Nasa |
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