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| La SCPL avanza en una nueva venta de "bonos verdes" |
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| Como administradora del parque eólico "Antonio Morán", uno de los más importantes de Argentina y con una potencia instalada de 17,7 MW que representan la producción de energía "limpia" para 20 mil hogares, la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) supo aprovechar las nuevas alternativas que el Protocolo de Kyoto instaló en el mercado financiero mundial. El año pasado, la institución recibió 1.174.000 dólares en una transacción realizada con una entidad japonesa por la venta de los denominados "bonos verdes", que representaron una reducción de 104 mil toneladas de CO2 al medio ambiente mediante la producción de energía con la fuerza del viento. |
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Ahora la Cooperativa se alista para dar un nuevo salto: a fines de este año una certificadora internacional validará las mediciones que posibilitarán a la institución cerrar una nueva operatoria por otro bloque de 7 años de producción "no contaminante".
En 1996 los molinos de Comodoro registraron las tasas de viento más altas del mundo en generación de energía, con un factor de capacidad del 46 por ciento. Actualmente, el porcentaje de generación eólica representa el 10 por ciento en esta ciudad, contra el 90 por ciento de la energía comprada. Pero la visión sobre el potencial eólico dio un vuelco a partir de 1997, cuando el Protocolo de Kyoto cambió las reglas del juego y los países indutrializados acordaron reducir sus emisiones, creando entre otras herramientas los denominados Certificados de Reducción de Emisiones (CERs).
"Según quedó establecido en el Protocolo, existen dos caminos para vender los bonos por reducción de emisiones de carbono a través de la producción eòlica. Se pueden establecer períodos de 10 años o bloques de 7 para certificar. Este último fue el camino que nosotros elegimos y por lo que sobre fines de este año tendremos una nueva visita de una certificadora de Naciones Unidas que nos permitirá avanzar sobre una nueva transacción", explicó Claudio Jurdana, integrante del Consejo de Administración de la SCPL.
Tras la firma del Procolo de Kyoto, la SCPL se animó y dio los primeros pasos administrativos como emisora de los denominados "bonos de carbono", por producir energía limpia y renovable. La primera transacción, que se concretó en 2007, se realizó a partir de un acuerdo firmado entre la SCPL y la Fundación Japan Carbon Finance (JCF), con el objetivo de compensar las emisiones de CO2 mediante la generación de energía aprovechando el viento de la Patagonia, en reemplazo de la generación térmica. Un acuerdo que reportó a la SCPL 1.174.000 dólares.
Si bien la Cooperativa administra un parque eólico de 26 molinos, que provee energía a través de un sistema mixto que combina este recurso con la energía convencional, en esta primera operación se incluyó la generación de sólo 16 molinos eólicos, ya que los anteriores fueron instalados antes del año 2000 y, por lo tanto, son anteriores a la firma del Protocolo, origen de la venta de los bonos.
En este marco, la Japan Carbon Finance (JCF), una fundación japonesa firmó el acuerdo de compra con la cooperativa. JCF es una entidad creada en 2004 por 33 entidades públicas y empresas privadas y tiene el objetivo de promover el desarrollo de los proyectos de producción limpia y la adquisición de derechos de emisión.
La Cooperativa cerró esta iniciativa a través de lo que el Protocolo de Kyoto establece como Mecanismo de Desarrollo Limpio, que posibilita financiar proyectos de reducción de emisiones en países en desarrollo, en este caso la generación de energía eólica. Este hecho genera un potencial aumento de los ingresos a través de la venta de Certificaciones de Emisión de Reducciones de Carbono (CERs). Según se estima, los 16 molinos de viento instalados en puntos estratégicos de esta ciudad y que forman parte de esta iniciativa promedian actualmente un ahorro de 27.000 toneladas anuales de CO2 en el ambiente.
El proyecto para la emisión de los denominados "bonos verdes" fue sometido a un largo trámite. La fecha de incio o período de acreditación de emisiones fue noviembre de 2001 y la expectativa operacional de la actividad del proyecto alcanza los 30 años. En el camino, el trámite también obtuvo la aprobación de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, que avaló el proyecto incentivado desde Japón, en este caso el país sponsor. Según la Cooperativa, los molinos eólicos de esta ciudad ahorran 5160 toneladas anuales equivalentes de petróleo y 5,9 millones de m3 anuales de gas natural, ambos recursos motores de la economía en esta región.
Para la nueva transacción de venta, "ya se elevó la nota a Naciones Unidas y ahora estamos en proceso de validación. Lo que van a reclamar los países en desarrollo en el futuro es la posibilidad de simplicar el trámite para realizar este tipo de operaciones. Actualmente resulta muy difícil, pese a que nuestra experiencia nos habilitaría para explicarle a otros organismos sobre cómo realizar una transacción de estas características", dijo Jurdana.
Sin embargo, sostuvo que "es necesario generar condiciones de mercado atractivas. Solo así habrá chances de aportar proyectos MDL (Mecanismo de Desarrollo Limpio) para la industria energética. Hay que tener en cuenta que menos del 1 por ciento de la portencia instalada en Argentina proviene de la energía eólica, que apenas produce entre 27 y 30 MW". Y agregó: "para las naciones emergentes, la menor participación en el mercado global de carbono se debe a los retrasos en los procesos de validación y registro en la junta ejecutiva de Naciones Unidas".
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