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| El rumbo de las internas camino al 2011 |
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| Hace apenas un par de meses parecía el hombre señalado para que el esquema tradicional del poder en Chubut se altere poco y nada. César Gustavo Mac Karthy se lo había ganado en buena ley: fue el primero en acoplarse a las giras del gobernador Mario Das Neves por el interior para aprovechar la difusión gratis del aparato de prensa, que lo mostró entregando beneficios en la Meseta o en la Cordillera, mano a mano con los vecinos. Con pertenencia a la ciudad más querida por el mandatario provincial, sin dichos altisonantes, con mesura, a todos nos parecía que el hijo del histórico dirigente “Kuky” Mac Karthy hacía lo necesario y estaba a un paso de un sueño tan personal como familiar. |
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En algún momento de este año el escenario viró. La política tiene misterios, pero el intendente de Trelew persistió en un error estratégico tangible: el exceso de mesura lo hizo evitar los actos de campaña de formas tradicionales, y lo tiñó de un discurso “excesivamente” cuidadoso con el Modelo Chubut al que no tocará, según garantiza. Esto le impidió –si es que las tiene- incluir ideas superadoras. No todo puede reducirse a la “garantía de continuidad”.
En eso de juntar gente hasta fue birlado por su par de Comodoro Rivadavia, Martín Buzzi, quien pese a un acuerdo previo no suspendió un acto de campaña y lo dejó mal parado, sin el vuelto y sin la caña. Sólo en una ocasión el trelewense logró una foto con buena cantidad de intendentes cordilleranos que avalan su postulación. No mucho más.
El comodorense eligió otras vías: logró estructurar una campaña prolija y razonable, y no parece que le importe tanto lo que piense Das Neves. No es Obama pero tiene un mensaje y parece algo parecido a un “referente gobernable” de la ciudad petrolera. Camina y camina la provincia, power point en mano, sin necesidad de que su ruta coincida con las giras oficiales para Chubut TV. Buzzi no viró hacia el perfil del peronista transpirado. A cambio insistió con una propuesta desarrollista que necesitaría con suerte 10 años para desplegarse, además de muchos cambios en la forma de hacer política. Pero alguien en su segunda línea supo convencer a un par y llenó más de un salón de usos múltiples para sostener la candidatura a Fontana 50. Hasta se diluyó aquello de que no lograba “entrar” en los barrios más duros, allá arriba.
Paradójicamente, logró estimables índices de adhesión en su Intendencia. Y esto lo hace atractivo para una reelección. En la cabeza del jefe político sería mejor que continúe un año más en Comodoro para reasegurar ese distrito y sólo dentro de 4 años –una eternidad- juegue el juego grande. El interesado dice que no posee plan B. ¿Lo convencerán en una mesa chica?
Como sea, Mac Karthy, baja acciones inesperadamente y conceptualmente es una suerte de foto en negativo de Buzzi: no protagonizó ni impulsó hechos políticos relevantes en lo que va del año; el tránsito y las veredas de Trelew son un caos por decenas de obras menores en marcha en simultáneo; cada mes el Sindicato de Luz y Fuerza paraliza por deporte la Cooperativa sin que el municipio se atreva a revisar el contrato de concesión. La lista sigue. Trelew no es una ciudad que esté mal pero hay un exceso de piloto automático. Algún dirigente de peso deberá advertir lo que todos sospechan: la poca mano del postulante para la política pura y dura. Buzzi no es un maestro de estas lides pero alteró aquella imagen primaria de dirigente manso.
Un nombre suena más fuerte que el resto. Para observadores novatos es inexplicable que las acciones del senador Marcelo Guinle hayan subido tanto en tan poco tiempo, y desde una posición de relativa independencia del dasnevismo. Lo cierto es que intervino decididamente para destrabar el fideicomiso ante la Comisión Nacional de Valores, entre otras gestiones menores pero que acumuladas demostraron preocupación concreta. La dirigencia de Fontana 50 nunca pudo demostrar con evidencias tangibles que el comodorense alguna vez haya operado contra los intereses chubutenses. Si lo hizo, no dejó huellas.
Por su lenguaje sin gritos, el valor agregado de Guinle es su capacidad de atraer a la clase media y media alta. No posee el mismo atractivo para la militancia del llano –y mucho menos la valletana- que lo ve muy “institucional” dentro de su eterno traje. Este aporte de masas se lo facilitaría el dasnevismo. El senador acumuló o poseía antes en silencio apoyos claves, como el sindicato petrolero. También tiene alta imagen en su propia ciudad. O sea, votos. Está alejado de las peleas locales, casi siempre menores. Y vinculó su apellido con participación en decisiones de las fuertes, nacionales.
Su contra es que en algún momento deberá explicar aquella las múltiples tensiones con Das Neves en el marco del enfrentamiento con el kirchnerismo, que incluyeron duras críticas del senador a Graciela Di Perna, la hermana de quien sería su compañera de fórmula, Raquel. O resolver su pertenencia al bloque del Frente para la Victoria. ¿Hasta donde llegará su habilidad gatuna de caer siempre de pie? Eso sí: si fuese el elegido lo acompañará una Legislatura fuertemente dasnevista, un cerco de control de gestión.
En horas decisivas el cóctel muestra a Mac Karthy, un dirigente preso de sus limitaciones dirigenciales y sin ideas superadoras para sí mismo. Si el candidato fuese un comodorense, ¿aceptaría una diputación nacional? Es que su apellido tiene capacidad de daño interno. Del otro lado, van un paso adelante y aunque sólo los une la pertenencia, Buzzi y Guinle ya son banderas de un distrito que fue usina de quejas y hoy puede desplazar varios grados el eje de rotación de Chubut. Detrás viene una multiplicidad de gremios y políticos medianos que ven en ambos postulantes una chance inmejorable de que se los mire de otro modo, ninguneados como se sienten. Rompieron una quietud que los perjudicó.
En el fondo, está en juego un inédito movimiento del polo de poder e influencia política. Por primera vez, el Valle corre riesgo serio de que su dirigencia, bastante anclada en el café y el mate, quede relegada a manos del sur petrolero. En Trelew este escenario no le gustaría ni le conviene a nadie. Hasta puede que pocos lo juzguen posible. Pero no es culpa de Das Neves que su tropa –que contó con recursos de sobra- se haya entretenido en pequeñas ambiciones personales sin edificar un mojón de poder que pudo haber sido fenomenalmente poderoso.
Sería una verdadera paradoja que el dirigente trelewense de mayor éxito político en la historia institucional de Chubut elija a un hombre ajeno al VIRCh –donde posee una fortaleza inédita- para continuar su proyecto.
Tampoco son noticias nuevas: hace tiempo que de la mano de Carlos Eliceche, Puerto Madryn logró ser una trinchera respetada, escuchada y respondida aún a fuerza de romper con el oficialismo. Es todo un dato que su precandidato a vice y su diputado nacional también salgan de Comodoro. Esquel conserva poco peso relativo pero Rafael Williams no se entrega de un día para el otro. Son datos por ahora preventivos y que Trelew & Cía. deberían de leer cuidadosamente, a la luz de lo que ya sucede en el sur.
Comodoro está de parabienes. Tampoco es que protagonizó una inédita construcción de poder, sino que más arribó a un par de acuerdos sociales básicos para plantarse en reclamar lo suyo, además de explotar errores ajenos. Tanto que su gente habló, habrá qué ver si paga tanta espera con resultados de gestión. Probablemente se viene una geografía dirigencial con un dejo de renovación. Por lo pronto, la ciudad petrolera tuvo un deseo y está ahí. ¿El Valle qué quiere? |
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