METIDOS. Historias “irregulares”. Crónica 3
Aguantar en la Fracción 17
Según información oficial, entre 2008 y 2009 el municipio normalizó ocupaciones sobre 728 lotes en la zona sur de la ciudad. María Perea es enfermera, nacida y criada en Comodoro. Y es una de las cientos de personas que protagonizaron entre fines de 2008 y comienzos de 2009 la última gran oleada de ocupaciones masivas de tierras que vivió Comodoro Rivadavia.
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El 6 de Enero de 2009 María estaba trabajando en el Hospital Regional cuando le dijeron que en el barrio San Cayetano se estaba organizando una nueva toma. La policía ya había reprimido asentamientos a fines de Diciembre, ahí cerquita nomás, al otro lado de la Polonia. Pero no le importó.
Tampoco les importó a Patricia, a su marido y al hijo de ambos, de 12 años, integrantes de otras de las tantas familias ocupantes de la Fracción 17, trabajadores que sobreviven con poco más de 2000 pesos por mes en la opulenta Comodoro. Ellos fue en Julio, recién después del ordenamiento municipal, que se mudaron a “casa”, una mejora de chapa que sigue creciendo de a poquito.
María llegó a sumarse a la toma a eso de las seis de la tarde. Y en seguida propuso una especie de censo entre todos los convocados. Ella, que tiene pasta de militante, que dice que no tiene partido y que todavía no la quisieron cooptar, dice que no advirtió organizaciones políticas de por medio aquel 6 de enero.
El grupo era variopinto. Argentinos y extranjeros. Mezcla de gente diversa con la misma necesidad: un pedazo de tierra y un techo en la ciudad del disparate inmobiliario. María cuenta que a simple vista se advertía la espontaneidad de la convocatoria. Eran 77 familias. Todas habían estado inquietas, rondando, esperando que un valiente tomara la iniciativa y avanzara sobre la preciada Fracción por donde esta tarde se esconde el sol en el polvoriento San Cayetano.
Las vecinas en la vereda, reunidas afuera de la casa que funcionó de depósito de materiales durante todo este tiempo. Conversan, entretenidas. Memorias del día de la primera estaca y de las banderas que se alzaron desafiantes.

Fue 6 de Enero el día en que nació esta toma y al otro día, el más auténtico soberano de sus ocupantes. Roxana, una de las chicas que tomó junto a su compañero uno de estos lotes estaba cumpliendo por esos días 9 meses de embarazo. En la fracción 17 rompió bolsa. Dicen que en la comisaría más cercana no quisieron acudir a socorrer a una parturienta “ilegal”. Si encima los demás estaban haciendo piquete en la Polonia para que su reclamo se notara. (El día 14 tampoco los bomberos acudirían a salvar las dos casitas que prendió fuego de gusto una “patota”, contaron también las vecinos).
Pero ese memorable día 7 mamá y bebé aguantaron la demora, hasta que llegaron en su auxilio agentes de tránsito municipal, y el primer hijo de la toma nació sin complicaciones, en una sala de hospital.
María vivía en barrio San Martín. Pagaba un alquiler de 1500 pesos mensuales por la casa que compartía con sus padres, su hermano, su cuñada y su sobrina. La situación económica de la familia no andaba como para pagar más de un alquiler en tierra petrolera. Hasta que María tomó la iniciativa, nadie en la familia era propietario de un pedazo de suelo argentino, en la ciudad del oro negro. Sus padres lo intentaron por vía de los organismos de gobierno correspondientes, pero nunca cumplieron el sueño de la casa financiada por el Estado.
“Desde 1998 tengo un expediente en la Municipalidad. Siempre con esperanzas de que me van a dar, de que me van a dar, pero llega un punto en el que uno tiene que pensar que si no se va a hacer puntero del PJ no va a acceder a la tierra. Entonces, fue por necesidad que tomamos estas tierras. La mayoría estábamos alquilando, pagando en promedio unos 1500 pesos mensuales”.
Habitar tierra tomada es “aguantar”. Sobrevivir a la adversidad del clima, a la incomodidad del acampe y al juicio público es “luchar”. Y María habla de las presiones psicológicas que se sufren, de todas las adversidades que plantea el día a día, y de aprietes de organizaciones que un día cualquiera se aparecen a reclamar para sí la tierra que no les pertenecía hasta que otros pusieron los pies encima.

El último 3 Marzo, María y otra gente de esta toma denunciaron en la comisaría sexta los aprietes de un grupo que, según dijo, tendría serias vinculaciones con una funcionaria del partido gobernante. Dijo que se trataba de ex piqueteros, ahora devenidos beneficiarios de planes subsidiados de empleo y activistas de aquellas causas que interesan a sus supuestos padrinos en el poder. “Primero vinieron cinco. Y después se acoplaron un par de familias bien conocidas del Ñaco, y una de las 1311. Nos quisieron tomar 3 terrenos, que tenían ya sus mejoras. Esperaron hasta las 3 de la mañana y volvieron en banda, pero nosotros estábamos ahí haciendo guardia y erámos un montón. Así que no iban a pasar”, comentó María. “No íbamos a permitir que después de tanta lucha, tanto sacrificio, después de aguantar todo un invierno, una agrupación cualquiera viniera a ocupar las tierras después de que logramos normalizar nuestra situación”.
El 15 de Julio de 2009, emitiendo las “constancias” que les permitieron regularizar la situación de los servicios, el Municipio reconoció de algún modo la posesión de las tierras ocupadas a favor de 49 de las familias. Son más o menos 60 los chicos menores de 18 años en la fracción. “Somos los que aguantamos”, dice Perea, que está entre las beneficiadas y construyó en su pedazo de tierra una casa de ladrillo para habitar junto a su familia.
Vecinos al barrio de petroleros privados, los de la fracción 17 fueron los últimos que ocuparon, y fueron los primeros que accedieron a esas “constancias”. María dice que fue porque se asentaron sobre tierra fiscal, y supieron organizarse, elegir representantes, juntar documentación, cumplir los trámites, y resistir en su idea de no abandonar el lugar. El Municipio accedió a regularizar la posesión de los 49 lotes, un viernes. Al sábado siguiente ellos empezaron a desmontar las precarias primeras edificaciones: eran 25. No les importo: después iban a poder volver a empezar, pero en tierra propia.
Ahora Secretaría, y comandada por Josefina Bidondo, a Hábitat municipal le corresponde enmendar las complicaciones que se generar en la tierra como producto de la emergencia habitacional de la ciudad. Le corresponde ordenar las ocupaciones irregulares. Así las llaman en éste área. El concepto de “ilegales” se difunde desde otras órbitas del mismo gobierno. El conflicto por la tierra es mirado con cristales de diverso matiz desde la gestión de Martín Buzzi. Hábitat se ocupa de que las construcciones irregulares no entorpezcan la expansión urbanística. O sea: si alguien ocupa un pedazo de tierra por donde debería pasar una calle, ese alguien tiene que mudarse.
Entre 2008 y 2009 el municipio normalizó ocupaciones sobre 728 lotes en la zona sur: 327 en Stella Maris, 68 en Máximo Abásolo y otros 333 entre el Quirno Costa, Moure, San Cayetano y otros.

En la zona norte, según informó la secretaria Josefina Bidondo, se otorgaron mediante ofrecimiento público 255 lotes, la situación de otros 544 se regularizó en diversos barrios mediante una labor conjunta con cooperativas, asociaciones vecinales, mutuales y otras organizaciones, y 1229 lotes se otorgaron en la urbanización de Kilómetro 12 a favor de otros sindicatos, cooperativas, mutuales y el IPVyDU.
En total se habla de que unas 2.756 familias accedieron a tierra municipal entre 2008 y 2009.
La “previsión comprometida 2010”, según informó la Secretaria, es de 1360 lotes, 670 en la zona zona sur y 690 en la zona norte. Esa cifra, según dijo, no considera los trámites que resultarán del “ordenamiento de los Kilómetros 17 y 18”.
Los vecinos de la Fracción 17 debieron resguardar su ilusión todo un otoño y parte del invierno y fue cosa complicada, porque descuidar un terreno es cosa fatal en donde abundan oportunistas y desterrados.
Ellos mismos contrataron juntando moneda a moneda la plata para pagar a la máquina que niveló el terreno para permitir la mensura. Un tal Iván, al que agradecen, les cobró 18.500 pesos. Dicen que otro empresario del rubro había querido cobrarles 40 mil.
El proceso de desmonte está registrado en video y es emocionante.
   
 
 
 
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