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| Hidrocarburos: un péndulo entre dos ejes |
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| La nueva reunión entre los integrantes de la OFEPHI y el ministro de Planificación Federal será una oportunidad para conocer si los dos reclamos planteados, por incrementos sobre los precios de petróleo y gas desde las provincias productoras, tiene tiempos de atención diferentes. En algún momento se especuló desde esta columna con la posibilidad de que el gobierno nacional adoptara, en un plano más táctico que estratégico (o lo que sería peor: en reacciones espasmódicas antes que razonables) decisiones a la medida de cada cuenca, dependiendo del peso específico y las relaciones de poder de cada una de éstas. Sobre todo, tras el debilitamiento político por la derrota en las últimas elecciones. |
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Si aquella apreciación tuviera puntos de contacto con la realidad, podría pensarse que en el reclamo de los Estados hidrocarburíferas hay dos ejes distintivos, si bien con denominadores comunes que los atraviesan a ambos.
Por un lado, la provincia de Neuquén, con una urgente necesidad de actualización del precio de gas en boca de pozo, a fin de incentivar la producción que reactive el funcionamiento de unos 5.000 puestos de trabajo que ven amenazada su continuidad. De ese mismo lado, un gobernador, Jorge Sapag, que suele hacer gala del buen diálogo con el gobierno nacional y una operadora, YPF, que es la principal productora del país y que depende de señales de precios adecuadas para reactivar las extracciones gasíferas. En el mismo eje se encuentra el sindicato Petrolero neuquino, conducido por Guillermo Pereyra. Medios de aquella región han calibrado su poder en multiplicidad de hechos y señales políticas, entre ellas el llamado de la presidenta Cristina Fernández durante una madrugada, no hace mucho, para que el dirigente desactivara un paro que amenazaba con desabastecer de gas a los principales centros urbanos del país.
En el otro eje, podría ubicarse a Chubut, provincia eminentemente petrolera (principal productora de crudo del país, pero con un aporte gasífero marginal frente a la riqueza de la cuenca neuquina).
Referenciada con esta provincia aparece Pan American Energy, compañía que en el país es conducida por los hermanos Bulgheroni y que tiene su principal actividad de extracción petrolera centrada en el flanco norte del golfo San Jorge. Se trata de la segunda productora de crudo del país y la principal exportadora de petróleo, razón por la cual ésta resulta especialmente sensible al nivel de retenciones sobre la exportación. Al mismo tiempo, por ser principalmente productora de crudo, el reclamo para actualizar el precio de referencia en el mercado interno resulta de mayor incidencia para esta compañía.
La situación de YPF resulta diferente por cuanto, contando con la posibilidad de refinación en su estructura, puede recuperar por la venta de combustibles (cuyos precios se han actualizado en más de un 30 por ciento en el último año y medio) parte de la renta no obtenida en la liquidación del crudo. Sin embargo, para esta compañía es mucho más grave el desfase de los precios del gas, ya que no podrá reactivar su producción si no logra una adecuación tarifaria.
¿Es diferente el poder de lobby entre ambos peso-pesados? Claramente ningún gigante petrolero puedo ubicarse en situación de debilidad, pero las definiciones que surjan en las próximas horas –si las hay- podrían dar señales para intentar posibles respuestas a la pregunta.
En el eje “San Jorge” hay que evaluar las perspectivas de un gobernador con aspiraciones presidenciales, lo que le ha valido asumir posiciones enfrentadas con el gobierno nacional, lo que no pasa desapercibido a la hora de sobrellevar, precisamente, discusiones como la que se está planteando. Fue el gobernador Das Neves quien impulsó un recurso de amparo contra los cargos tarifarios del gas a usuarios residenciales, para solventar la compra de gas importado y que, por otro lado, creará un fondo de 150 millones de dólares para financiar inversiones gasíferas en la cuenca neuquina. Ese planteo, que tiene legitimidad desde el argumento de defender a los usuarios menos favorecidos, se convierte sin embargo en una contradicción a la hora de integrar el bloque que reclama por nuevos precios para el gas en boca de pozo (que necesariamente derivará en aumentos de tarifa).
Si hay dos ejes en la imagen que intenta graficar este análisis, el péndulo estaría representado por el gobierno nacional. Urgido por la necesidad de un superávit que evite el desbarrancamiento del modelo económico, el presupuesto 2010 no contempla bajas en las retenciones sobre exportación, por lo que es difícil imaginar una respuesta positiva, al menos en lo inmediato, para la expectativa que llevan las provincias petroleras respecto de incrementar el barril de crudo. Esto es importante no sólo para reactivar puestos laborales en jaque, sino para incrementar los ingresos a las deprimidas finanzas provinciales, en algunos casos con más urgencias que en otros.
Por lo pronto, en las últimas horas el gobierno nacional ha confirmado la restitución de los cargos tarifarios para el gas, que da respuesta parcial a la expectativa de Neuquén. Esta provincia reclama actualizar el precio de gas en boca de pozo para usuarios residenciales, que hoy se liquida en 50 centavos de dólar por Millón de BTU, frente a un mercado internacional que suele pagar por encima de 5 dólares. Una actualización de esos valores, vale recordar, implicará un nuevo impacto tarifario, por lo que el gobierno nacional y las provincias buscan por estas horas esquemas que atenúen ese efecto o, en todo caso, sea segmentado según el poder adquisitivo de cada sector de consumo.
El peso del “eje petrolero” suma también en sus activos al sindicato Petrolero Chubut. Desde el entorno de Mario Mansilla suelen mencionar la buena llegada del dirigente ante “Julio” (De Vido, para los no-amigos) y se muestran credenciales a la hora de recordar el sostenimiento de la “paz social” en el sector, ya que la política dialoguista ha permitido mantener al sector sin paros desde hace más de un año, lo que valdrá al finalizar 2009 (si es que no surgen conflictos) con algunas decenas más de pozos perforados en la provincia (ergo, con mayor actividad y movimiento laboral).
Sin embargo, también en el gremio saben que el 31 de octubre vence el acuerdo labrado en abril y por el cual las operadoras se comprometieron a seguir pagando los salarios de trabajadores con diagramas reducidos o que están en sus casas, a la espera de una reactivación que, se suponía hace seis meses, se daría en octubre.
Por lo pronto, hay distintos sectores de la actividad petrolera que dan señales de una ebullición subterránea, que podría comenzar a aflorar en la superficie si es que no se concretan las expectativas que, aunque no tan fuertes como en reuniones anteriores (tras el desencanto provocado por una dilación que parece interminable) siguen requiriendo avances claros y concretos. |
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