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| Naftas: incógnitas detrás del “faltante” |
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| La falta de combustibles en el país admite varias aristas de análisis, encontrándose una de las primeras explicaciones en la menor producción de combustibles que, en forma paralela al incremento de la demanda, han mostrado algunas de las refinadoras del país. El reclamo desde el gobierno nacional a través de Julio de Vido, especialmente contra Shell y Petrobrás, puso en evidencia otro de los ejes de la problemática: al advertir que se bloquearían las exportaciones, puso de relieve que algunas operadoras venden combustibles al exterior. |
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Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, Petrobras procesó durante enero último un 24,7 por ciento menos de crudo que lo que permite su capacidad de refino. En similar tendencia, Shell procesó 15,4 por ciento menos de su capacidad y Esso un 13,2 por ciento por debajo de su capacidad instalada.
Sólo YPF, según esos mismos registros, operó al 100 por ciento de su capacidad, procesando un total de 1.532.998 metros cúbicos de petróleo en el primer mes de este año.
Al mismo tiempo, en el mismo período se registraron fuertes incrementos en las ventas de naftas, totalizando más del 6,7 por ciento de expendios en relación a enero de 2009.
De esta manera, la menor oferta de combustibles volcados al mercado, combinado con el incremento en la demanda, estaría produciendo los déficits que hoy derivan en faltantes de naftas, lo que se ha visto potenciado por el comportamiento de usuarios que, ante el temor un desabastecimiento prolongado, se vuelcan a comprar combustibles en forma más frecuente que la habitual.
A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Planificación Federal acusó a las petroleras Shell y Petrobras porque “retacean la refinación de petróleo para desabastecer al mercado y obligar a YPF a subir sus precios, generando una campaña mediática tendiente a crear incertidumbre entre los usuarios, que ante la alerta de faltantes acuden masivamente a las estaciones de servicio y se ocasionan complicaciones”.
Asimismo, el organismo advirtió que suspendería las exportaciones en caso de persistir la falta de combustibles en el mercado interno. Allí radica otra de las incógnitas en el mercado de los combustibles actual, ya que parece difícil que el aumento de la demanda haya absorbido la totalidad de la producción de naftas.
Según dijo el secretario de Energía Daniel Cameron tiempo atrás, durante una circunstancial visita a Comodoro Rivadavia en diciembre de 2007, en el país se elaboraban en aquel momento alrededor de 9 millones de metros cúbicos de naftas por año, mientras que el consumo del mercado interno ascendía a 3,5 millones de cúbicos. Esto dejaba un amplio excedente de naftas para exportar, lo que en muchos casos se convirtió en una vía de compensación para las petroleras integradas: es que mientras las retenciones móviles gravan al petróleo exportado con hasta el 70 por ciento de su precio internacional, los combustibles elaborados tienen retenciones de sólo 5 por ciento.
La pregunta que cabría plantear a operadoras y autoridades es cuánto volumen de naftas consume hoy el mercado interno y de cuánto es la capacidad de producción.
El segundo interrogante encuentra una respuesta parcial en los datos de la Secretaría de Energía para el mes de enero de 2010, con más de 548.117 metros cúbicos de naftas vendidas en todo el mes. Si este número se extrapolara a la totalidad del año, implicaría que hoy el consumo anual del mercado interno supera los 6,5 millones de metros cúbicos (lo que seguramente será inferior en el año, porque se están proyectando los datos de un mes de alto consumo de combustibles por efecto de las vacaciones).
De este modo, la siguiente pregunta es cuánto volumen de nafta se produce en el país y, si bajó desde aquellos 9 millones de cúbicos informados por el Secretario de Energía a fines de 2007. En ese caso, se deberían evaluar los causales de la baja (si bien ha caído también la producción de petróleo, la incidencia de esa baja no debería ser fuerte en la cantidad de combustibles elaborados) y establecer si caben sanciones en caso de detectarse maniobras especulativas para presionar sobre el precio.
Pero la gran incógnita que sigue sobrevolando el problema es cuánta nafta se exporta desde el país: según algunos trascendidos periodísticos, hoy sólo se estaría exportando nafta común (de menor demanda en el país).
Por otro lado, se debería establecer si quienes entregan menos combustible al mercado local, desincentivado por precios “pisados” y desvinculados de la tendencia internacional, no están optando por venderlo al mercado externo, con el premio de los más altos precios que ofrece esa salida. |
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