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Hidrocarburos: los desafíos de la cuenca
San Jorge para proyectar a sus empresas |
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| La cuenca del golfo San Jorge posee un potencial empresario a partir de la capacidad y experiencia de muchas de las empresas que brindan servicios a las operadoras petroleras. Se trata de un activo importante, que posiciona a la región no sólo frente a la actividad que se desarrolla actualmente en su zona geográfica, sino eventualmente ante las explotaciones que comienzan a intensificarse en el resto del continente, por caso Brasil o, con mucho potencial petrolero pero con poca experiencia en servicios, Venezuela. ¿De qué depende la proyección internacional de la cuenca? |
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La posibilidad de exportar conocimientos es una perspectiva construida desde un “saber hacer” que tiene en las empresas regionales no pocos exponentes, que a partir de una determinada capacidad táctica (surgida de un país cíclico, con periódicos y bruscos vaivenes en su economía) han podido resolver en el terreno aquello que se negaba desde las decisiones macro económicas.
“En épocas en que se cerraban las importaciones –graficó un empresario de la zona, dedicado a las reparaciones hidráulicas- teníamos que aprender nosotros a elaborar el repuesto que no llegaba, o hacer modificaciones en las máquinas para que pudieran seguir funcionando”.
Esa forma de trabajo, no siempre ideal pero sí vinculada a una tenacidad para cumplir el trabajo y, en definitiva, porque los equipos deben volver al campo lo antes posible, ha podido apuntalar a lo largo de las décadas una amalgama de servicios que hoy es un capital que se exhibe en ferias internacionales y en cuanto foro productivo se realiza en el continente.
Es la capacidad innovadora, según se observa en algunas de las empresas visitadas, lo que caracteriza a aquellas firmas que han podido proyectarse con nuevos servicios y productos. Un caso de referencia es el de Tornería Oscar, que ha realizado innovaciones de importancia en bombas de cavidad progresiva, que le han valido el reconocimiento internacional e incluso el interés de empresarios canadienses por el diseño realizado por el empresario Oscar Consentino y su hijo.
Otro caso digno de mención está dado por la empresa Prema, que comenzó reparando calderas para el calentamiento de petróleo (elemento que se utiliza para posibilitar la fluidez del producto), pero hoy produce las calderas en sus talleres de Comodoro. El emprendimiento implica no sólo la realización de un servicio específico, sino que suma a la zona la posibilidad de producir bienes de capital, elemento sin dudas fundamental para la dinamización de una economía. El joven empresario Eduardo Romero así lo graficó al momento de hablar de su actividad, señalando su convicción de que la ciudad puede no sólo prestar servicios, sino transformar su perfil para avanzar en objetivos de industrialización.
Desde Tubing Service se puntualizó recientemente la concreta perspectiva de realizar proyectos asociativos con empresas de Brasil, donde es incipiente la actividad petrolera on shore, para proyectar el conocimiento de la empresa en una amplia gama de servicios y productos, a los que ha sumado mejoras a partir de la constante presencia en los yacimientos de la cuenca. A ello pueden sumarse los casos de Petroil –con innovaciones en testeos de anclajes- o Hidroil, con el diseño de una bomba absorbente para recoger fluidos en pozos intervenidos.
Se trata, en suma, de una gran variedad de empresas que en forma constante han sumado nuevas formas de trabajar en el petróleo, incrementando condiciones de seguridad y rendimientos. La pregunta concreta es de qué depende la posibilidad de que la perspectiva de exportar servicios, productos y –fundamentalmente- conocimientos, comience a transitar caminos conducentes.
Una de las patas fundamentales está dada por la actitud de las operadoras frente a la cadena de valor regional. Muchos de los empresarios que han participado del programa “Pymes del Golfo San Jorge”, impulsado por Pan American Energy, han reconocido recientemente que el mismo posibilitó un impulso para crecer y proyectar nuevas actividades, muchas de ellas innovadoras y para sustituir importaciones de productos o servicios que llegaban desde otras regiones del país o del mundo.
Recientemente se dio una situación concreta en el Distrito IV –provincia de Santa Cruz-, en la que PAE había convocado a una licitación de servicios que hasta ese momento eran prestados por Skanska: el trabajo quedó en manos de siete empresas de la región, que desplazaron así a la firma internacional.
Algo similar se reclama, desde el ámbito empresario regional, para la operadora YPF. La petrolera conducida por la familia Eskenazi ha creado recientemente un programa denominado “Valor Pyme”, en el que procura apuntalar al sector mediante capacitación en técnicas de gerenciamiento. La aplicación es reciente y aún no se conocen evaluaciones de los resultados concretos de esta actividad, pero en principio ha sido interpretada en el sector como una señal para construir un nuevo tipo de relación con empresas de la zona.
De este modo, las perspectivas para el desarrollo de la región se vinculan con la posibilidad de crecimiento de las empresas de la zona, que deben adoptar sus formas de trabajo y el manejo de sus unidades para ponerse a la altura de un mercado que no puede limitarse sólo al “contrato” con una operadora en particular.
En efecto, la posibilidad de salir al mundo –y, por lo mismo, de generar mayor potencial de trabajo- está dada por herramientas que también dependen de lo que el Estado pueda aportar en esa dirección. Un observador del mercado se mostró escéptico al evaluar que “hay mucho servicio concentrado en transporte o construcción, mientras que la innovación está centrada más bien en un número de empresas que representan más la excepción que la regla. Para que esto crezca es necesario que el Estado incentive el crecimiento de esas empresas, pero con objetivos más amplios, con una actitud y aptitud empresaria que no siempre es común encontrar”.
Una consolidación de bases claras para que empresas locales se transformen en proveedores estables de productos y servicios de las operadoras –siempre que haya condiciones de calidad y precio cumplidas por estas firmas, de modo tal que no sólo la mera “localía” implique una ventaja-, en igualdad de condiciones para negociar frente a gigantes internacionales, sería la herramienta más demandada a la hora de pensar respuestas a aquella pregunta sobre los factores que impulsan la internacionalización.
En esto, el Estado tiene mucho para decir: no sólo en la generación de ferias y contactos internacionales, sino también en la búsqueda de respuestas desde el plano educativo, a fin de promover la formación de recurso humano con mayor calificación, acorde a los desafíos de un mundo que dejó poca cabida para las aldeas, para transformarlo en un gran mercado en el que para subsistir, hay que competir para crecer.
En ese nuevo mundo, Venezuela, Brasil o China están mucho más cerca que lo que indican las viejas distancias geográficas. |
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