Campo: 3 mil productores acorralados por la crisis
El reconocimiento oficial de la emergencia climática, los factores posteriores a la crisis y las medidas “salvavidas” que aún no llegan para los productores ovinos del sur, fueron los ejes centrales del encuentro de Federación de Sociedades Rurales de Chubut, realizado semanas pasadas en Comodoro Rivadavia.
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Las siete entidades federadas (sociedades rurales de Camarones, Trelew, Comodoro Rivadavia, Sarmiento, Alto Río Senguer, Gobernador Costa y Esquel) confirmaron –una vez más- el compromiso de hacer públicas las necesidades de los casi 3500 productores de la provincia. El 82% de ellos se encuentra hoy presionado por la balanza impositiva del Estado nacional, que no reconoce el real panorama del sector.

Cuando la evidencia no es suficente

La desazón provocada por la grave sequía del año 2007 no mejoró en las reales perspectivas productivas del 2008, ni tampoco en el curso de este 2009.
Aquejados por una condición que escapa a la voluntad de trabajo del productor ovino, surgió entre las sociedades rurales federadas la propuesta de elaborar –para Chubut y Santa Cruz- una presentación en bloque sobre el estado en que quedó el sector ovino luego de la declaración de emergencia por la sequía.
Campos estériles, mortandad del ganado, y la incontenible evaporación de la escasísima agua hizo declinar la balanza en el precio de la lana. Sin lograr aún revertir la situación crítica del 2007, la discusión está centrada en solicitar la continuidad de la emergencia climática, ya que “no se logró el recupero de los campos en toda la zona. Los números que se manejan son los mismos del 2007, y son 2900 los productores que tienen certificado de emergencia, un altísimo porcentaje para los productores de la provincia”, según reconoce Sergio Penna, director de Agricultura y Ganadería de la Provincia.
El factor “deudas” fue de análisis primordial, a la vez de ser elemento de presión compartido por los productores, donde el gran ausente en el debate fue la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Entre la sequía y el ahogo financiero

Las iniciativas son variadas, como las intensiones e intereses por lograr descomprimir el sector ovino. En el encuentro de la Federación, se propuso que aquellos productores que tengan crédito fiscal puedan hacer la solicitud de no retención, un trámite vigente que la mayoría de los productores desconoce, por el que luego terminan permitiendo que se les retengan los costos por el reducido mercado comprador –que está circunscripto a 3 ó 4 firmas que haciendo uso de sus facultades pretende retener a los productores el 100 por ciento del IVA-.
Otro planteo de discusión giró en torno a las intimaciones y juicios que siguen recibiendo los productores en contexto de emergencia, condición que los organismos del Estado (AFIP, DGI) siguen sin aceptar. Al entender de los ruralistas, “la confusión se generalizó cuando se publicó de manera oficial el decreto de Emergencia sin aclarar que existía un listado de productores que estaban amparados de alguna manera y que al no publicarse ese listado los pedidos de embargos de cuentas continuaban llegando”.
La norma nacional impondría que Nación avale los certificados de emergencia climática, aunque la DGI pareciera desconocer ese criterio oficial que beneficia o desata la soga al cuello que tienen los productores. “No puede la AFIP, que es parte del Estado, desconocer la emergencia, los productores no tienen que demostrar que existe: la emergencia está, sus condiciones se publican en el boletín oficial” señalan.

Por el reconocimiento

El reconocimiento de la emergencia por parte de los organismos del Estado preocupa y ocupa a las organizaciones que nuclean a los productores de la región. “Nosotros estamos tratando de avanzar en todo lo que dispone la ley de emergencia, tratando de cumplir con toda la normativa y tratando de cumplir con los organismos nacionales para que lo tomen como lo que es, una emergencia climática y se la pueda aplicar mediante la ley nacional y provincial.
Para ello se elaboraron –para ser presentadas ante AFIP- resoluciones con listados de productores afectados, con la esperanza que los organismos nacionales la retomen y ofrezcan los beneficios de la Ley de Emergencia a todos los productores que están con certificado”, señala Penna.
Todas las medidas que se pidieron en los últimos meses, continúan siendo factores de negociación con ambos estados provincial y nacional.
Las tareas a continuar en la primera quincena de septiembre será definir la prórroga de la emergencia y trabajar con los financiamientos para ver cómo se recuperará el campo desde lo económico y ambiental.
En tanto ello ocurra, las sociedades rurales federadas no claudican en su petición, sustento principal para la totalidad de los productores de la provincia, que lamentablemente cuenta con un panorama desalentador y que a la vez los impulsa a continuar en la lucha, simplemente aquello que es recuperar la tranquilidad para los productores que no dejan que la sequía les seque la última esperanza.

Clima y precios: ambiente y mercados afectaron desde la costa a la cordillera

“La situación es realmente preocupante porque para este año se perfila una seca notable. Fue un invierno con poca humedad y la escasa nieve que cayó –con las temperaturas registradas- se lavó enseguida, por lo que se prevé una primavera muy seca”, comentó Paula Gonzalo Presidente de la Sociedad Rural de Esquel, minutos antes de iniciada la reunión que se desarrolló en instalaciones de la entidad local y de la que participaron representantes de todas las rurales de la provincia de Chubut.
Según la realidad que viven los productores a esa altura de la cordillera, la sustentabilidad de los campos y la incertidumbre son dos de los temas recurrentes entre el sector. “Si bien el precio de la lana repuntó, los insumos, la infraestructura de los campos y el personal del campo” son costos difíciles de cubrir en las condiciones actuales. “El hombre de campo generalmente es muy tranquilo y pasivo. Pero últimamente se lo ve muy preocupado por cómo mantener al peón rural. Es una situación en muchos casos desesperante”.
Por su parte, Héctor López Rey, presidente de la Sociedad Rural de Tehuelche-Gobernador Costa, advirtió:
“Se vive una situación en general preocupante. Por un lado, el aspecto económico y por el otro la cuestión climática. Estamos en una crisis y sin mucha esperanza de respuestas.
Los campos en esta situación y con estos precios- independientemente del problema de la sequía- trabajan a pérdida, situación que se podrá mantener un año o dos porque después viene el derrumbe”.

Nuevamente el término sustentabilidad vuelve a aparecer en el vocabulario de los productores. Es que un número importante de dueños de campos de esa zona deben desarrollar una actividad paralela, que les permita mantener la estructura rural. “Aquel productor que sólo tiene el campo como única actividad, trabaja prácticamente a pérdida”, explicó.
López Rey citó ejemplos claros para graficar esta situación. “Un productor que obtuvo 8.000 kg de lana y la vende a siete u ocho pesos, obtiene a cambio un total aproximado de 60.000 pesos. Sostener un empleado le cuesta 30.000 pesos al año, la esquila le cuesta 10.000 pesos más, entonces eso no resiste ningún análisis”.
Desde fines de 2008 que la Sociedad Rural de Camarones reflotó su actividad como entidad que concentra a los productores de la zona. Al momento, se encuentra en plena etapa de organización y relevamiento de datos aunque ya se sabe que son más de cuarenta los productores que en esa zona cuentan con campos productivos.
Su presidenta, Cristina De Luca, viajó hasta Comodoro Rivadavia a participar de la reunión con los presidentes de otras entidades rurales y representantes de la Federación de Sociedades Rurales de la provincia. Allí explicó que si bien no han registrado pérdida concreta de hacienda, la situación de sequía es una realidad.
La zona que abarca desde Ruta 3 hacia el oeste y cruza el río Chico es la más afectada.
“En general hay baja de stock, tenemos menos lana, menos pariciones. Pero esto afecta a la economía regional, con lo cual estamos preocupados porque en esta zona estamos empezando a tener poca gente para trabajar y eso hace que tengamos pérdida de animales. Nos afectan los depredadores como perros, zorros y gatos. Hay chicos jóvenes que les gusta la tarea del campo, pero estamos dejando de lado gente excelente porque no la podemos mantener”, explicó.

Perspectivas

“En el 2008 tuvimos que reducirnos económicamente al 50%. Este año si bien mejoró el precio de la lana no tenemos expectativa en la cantidad de kilos que obtendremos porque el año en general fue malo”.
Por otro lado, De Luca se refirió a la comercialización de carne ovina como una alternativa viable a la escasa venta de carne bovina.

Fuente: Revista Patagonia Agropecuaria - Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia
   
 
 
 
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