No hay otro lugar en el mundo donde la naturaleza ofrezca tal demostración de poder. Las Orcas sólo atacan de esta forma en las loberías de Península Valdés. Y aunque también Caleta Valdés y el Golfo San José son lugares de aparición frecuentes, es precisamente Punta Norte el lugar en donde puede presenciarse la particular forma de alimentación que aprendieron estos cetáceos fascinantes. “Varamiento intencional”, lo llaman.
 
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Las Orcas pueden verse en un oceanario. Por ejemplo en el Seaworld de Orlando. Pero allí se las observa en cautiverio y el comportamiento por el que se las aprecia es fingido, cartón pintado.
La falta de libertad distorsiona la forma de comportarse de los animales que nacieron para ser dueños de este planeta. También eso lo sabía la entrenadora que fue atacada y muerta por una orca, en aquel parque temático de Florida, Estados Unidos, en pleno “espectáculo”.
La naturaleza está para ser vivida y contemplada en libertad. Y hay Orcas que viven en las costas de Chubut y si atacan, es para alimentarse.
Cuando lo hacen, lo que se observa es una poderosa explosión de vida salvaje. Y sucede en segundos pero impacta por toda una vida. Es un espectáculo sobrecogedor. Y sólo puede verse en Chubut. Y está sucediendo.

Temporada de caza

La temporada de Orcas está en curso desde Febrero y se extiende hasta mediados de Abril.
En el mismo período, el año pasado más de 30.000 turistas visitaron el Área Natural de Península Valdés, la gran mayoría de ellos atraídos por la repercusión que tiene en los medios periodísticos nacionales e internacionales este fenómeno natural.
La zona de Punta Norte desde la que se puede observar a las Orcas cuenta con excelentes condiciones y las comodidades necesarias para que los visitantes y medios autorizados disfruten del impactante espectáculo. En un sitio localizado en el extremo noroeste de la Península, donde existen colonias reproductivas de lobos y elefantes marinos.
Lo que las Orcas hacen es salir del agua. Directamente. Cambian de medio para cazar especimenes jóvenes de lobos y elefantes marinos. Se llama varamiento intencional: las Orcas aprendieron a salir del agua y a cazar a rastras sobre las piedras de la costa, para volver a empellones al agua una vez que apresaron su bocado.

Varar a comer

Este comportamiento se transmite de generación en generación, a través de sistemas de enseñanza y aprendizaje que fueron durante muchas décadas objeto de estudios científicos. Las Orcas que llegan a las costas chubutenses están identificadas a partir de sus marcas y todas cuentan con nombres asignados, que son el resultado del cariño de la gente y la participación de niños de la zona, que participaron de concursos para la elección de los nombres.
Aunque sean tildadas de animales asesinos por el “show businnes”, hoy se sabe que estos cetáceos tienen una compleja vida social basada en extensos grupos familiares, que se comunican mediante sonidos y suelen viajar en formación.
En contraste con la mayor parte de los delfines, las Orcas tienen un cuerpo muy robusto. Los grandes machos pueden medir más de 9,5 metros y pesar más de 8 toneladas, y su aleta dorsal puede medir hasta 2 metros de altura, mientras que las hembras superan los 6 metros y pesan más de 5 toneladas.
Las hembras pueden comenzar a reproducir a la temprana edad de 11 años. Las jóvenes hembras en edad de maduración suelen convertirse en "niñeras" a fin de prepararse para la futura responsabilidad de ser madres. A lo largo de su vida, una hembra puede llegar a tener de 4 a 6 crías, y dejan de reproducir aproximadamente a la edad de 40 años, aunque existen excepciones. El período de gestación ronda los 17 meses. Las crías nacen con un tamaño aproximado de 2,4 metros y un peso de alrededor de 180 kilos.

Bubas

Las Orcas ocupan lo más alto de la pirámide alimenticia del mar (comen toneladas de peces, lobos y hasta elefantes marinos). Son como delfines dentados y están entre los animales más inteligentes. Las de Península Valdés son un modelo observado en todo el mundo. A través de 17 años de convivencia ininterrumpida con un grupo específico de Orcas, Roberto “Beto” Bubas es tal vez quien más sepa sobre estas Orcas y sus particulares comportamientos. Con su experiencia como eje, National Geographic filmó un documental sobre esta verdadera escuela de cacería que se produce frente a las costas de Península. El propio Bubas lo contó todo en su libro “Orcas del Chubut”. Cuando lo presentó el 14 de Mayo del año pasado en el Ecocentro de Puerto Madryn dijo estas palabras:
“En lo personal, este libro y el documental de National Geographic representan para mí el cierre de un ciclo de largos años de esfuerzo. Pero más importante que eso, representa un paso más en mi propósito de posicionar a nuestras Orcas como embajadoras del Chubut ante el mundo.
Tengo 38 años, y dediqué los últimos 17 a intentar interpretar a las Orcas de Valdés en el contexto de su entorno, el entorno humano incluido. Fueron muchas las variables para analizar. Y hay mucho que todavía queda por saber. Escuché una vez decir que un sabio sabe lo que puede ser conocido y deja el resto como fuente de asombro. En este sentido pienso que tal vez una parte de mi rol en el asunto ya haya concluido.
Konrad Lorenz, el padre de la psicología comparada o etología, estudio del comportamiento de los animales, dijo que somos nosotros, el Hombre actual, el eslabón perdido tan largamente buscado, entre el simio y el Hombre verdaderamente humano que debemos llegar a ser.
Las Orcas llevan 9 millones de años casi tal cual las vemos hoy, ocupando el tope de la cadena alimentaria marina. En términos naturales, es lo que se llama una especie exitosa. Han logrado tal mérito en gran parte al buen uso de un cerebro altamente evolucionado en favor de la supervivencia de su especie. La comunicación entre individuos, su comportamiento, las técnicas de cacería cooperativa, sus estructuras familiares altamente complejas, son en conjunto un ejemplo de vida social organizada, basada en la armonía de sus relaciones interpersonales, es decir, las Orcas son ejemplos de sentido común.
Es por estas razones que estoy convencido de que más allá de nuestra curiosidad humana por conocer los aspectos de su historia natural, este es el mayor mensaje de las Orcas a los hombres: que dentro de la múltiple diversidad de capacidades y opiniones, debemos aprender a ponernos de acuerdo, sorteando las diferencias que siempre, siempre estarán presentes, y trabajar en equipo y entre todos en pos de un objetivo en común”.
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Fuentes

nacion.com - planetazul
nuestromar - bolsonweb
diarioperfil - lanacion

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Danza con Orcas
Roberto Bubas
Orcas en Chubut
Orcas - Territorio De Caza
Orca eating in Chubut

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